El senador radical dio otro paso en su confrontación con el Gobierno al quedarse con la estratégica presidencia de la comisión bicameral de control de los organismos de inteligencia.
Lago hay que admitirlo: Martín Lousteau siempre se posicionó como un fuerte opositor al gobierno de Javier Milei, a pesar de las idas y vueltas que dio su partido, el radicalismo. Esta semana, y con el apoyo de los legisladores de Unión por la Patria alineados con la conducción de Cristina Kirchner, dio otro paso en su confrontación con el Gobierno al quedarse con la estratégica presidencia de la comisión bicameral de control de los organismos de inteligencia.
Oscar Parrilli, Wado de Pedro, Florencia López, Germán Martínez, Leopoldo Moreau y Paula Penacca fueron los que le otorgaron los votos, por lo cual accedió a la presidencia de la bicameral, clave en la fiscalización de la SIDE y los millonarios fondos de su presupuesto, ampliado hace un mes por decreto en 100 mil millones de pesos.
Crítico de Milei y cuestionado por el Presidente y sus seguidores en las redes sociales, Lousteau ya se había movido como opositor en coincidencia con el kirchnerismo en el Senado. En marzo rechazó el mega DNU 70/23 con el fueguino Pablo Blanco, a contramano del resto de la bancada que votó a favor con la excepción de Maximiliano Abad, que se abstuvo.
Vale recordar que en ese entonces, los gobernadores Alfredo Cornejo, Gustavo Valdés, Leandro Zdero y Carlos Sadir, y los jefes parlamentarios Eduardo Vischi y Rodrigo de Loredo salieron a desmarcarse con un comunicado, con el título: “Queremos un cambio en el país y una UCR moderna”.
Además, fue el único senador radical que votó en contra de la Ley de Bases. Aun así fue determinante su ayuda al Gobierno para que ese proyecto no naufragara: dio quórum y habilitó la sesión, lo que sin su presencia no hubiera sucedido. El oficialismo reunió 36 voluntades (tuvo que desempatar Victoria Villarruel), una menos que las necesarias para el quórum.
No todo es coincidencia. Referentes del peronismo porteño tienen como propósito armar un frente con el radicalismo y otros espacios, y reconocen que ya arrancaron las conversaciones. Lousteau lo niega, del mismo modo que sostenía que no presidiría la bicameral.
Con información de Clarin
