En un contexto de tensiones internas y reformas pendientes, Javier Milei busca reacomodar su equipo y acelerar la agenda legislativa. Mientras Guillermo Francos consolida su rol político y Luis Caputo sostiene el frente económico, el Gobierno intenta exhibir control en medio de las disputas que cruzan a La Libertad Avanza y sus aliados.
Tras el contundente triunfo de La Libertad Avanza (LLA) en las elecciones, el presidente Javier Milei afirmó que comienza una nueva etapa “reformista” para su gobierno y anticipó que los cambios en el Gabinete estarán atados a la nueva composición del Congreso. Adelantó además que impulsará un paquete de reformas estructurales —impositiva, laboral y previsional— desde el diálogo, pero con determinación.
El resultado electoral modificó de manera significativa el escenario legislativo. El oficialismo pasará a contar con 101 diputados y 20 senadores, alcanzando el tercio necesario para blindar los vetos presidenciales y los Decretos de Necesidad y Urgencia (DNU), evitando así que el Congreso pueda revertirlos como ocurrió con las leyes de Emergencia en Discapacidad, Financiamiento Universitario y Emergencia en Pediatría. Con esta nueva correlación de fuerzas, La Libertad Avanza se posiciona para avanzar sin grandes obstáculos con las reformas que hasta ahora no habían prosperado.
El mandatario sostuvo que su administración ingresa en una etapa de transformaciones profundas: “Esto es la confirmación del rumbo. Ahora vamos recargados por las reformas estructurales. Cuantas más reformas hagamos, mejor será la calidad de vida de los argentinos”.
Consultado sobre eventuales cambios en su equipo, aseguró que las definiciones llegarán tras el recambio legislativo: “El segundo tramo del mandato empieza el 11 de diciembre, cuando cambie la composición del Congreso. Es un proceso que se va madurando y dialogando con las personas que creo que son la estructura óptima para avanzar en esta agenda”. Aunque evitó dar nombres, remarcó que su prioridad será rodearse de “los mejores”.
“Voy a convocar a los mejores para lograr los resultados que necesito. No importa que no estén pintados de violeta. Dos de mis mejores ministros son Patricia Bullrich y Luis Petri, que fueron mis rivales en 2023. Eso muestra que me gusta trabajar con gente talentosa; eso hace más fácil mi tarea”, sostuvo.
Milei también valoró el acompañamiento del PRO durante los primeros años de gestión: “Durante estos años el acompañamiento del PRO fue muy fuerte y logramos cosas muy importantes. Ahora elevamos la cantidad de bancas, La Libertad Avanza acaba de sumar 64 diputados nuevos y llegamos a 20 senadores”, destacó.
Con esa nueva fortaleza parlamentaria, el Gobierno planea traducir en leyes los puntos del Pacto de Mayo, el acuerdo que el Presidente había impulsado junto a varios mandatarios provinciales y que ahora buscará retomar bajo el formato del denominado “Congreso de Mayo”. La meta oficial es consolidar su agenda de ajuste, desregulación y reestructuración del Estado.
En ese marco, Milei insistió en que las reformas impositiva y laboral serán el eje del nuevo ciclo político. “Son dos reformas que ya tenemos diseñadas: la impositiva y la laboral. Las propondremos y las debatiremos, pero en un debate constructivo, no destructivo como hasta ahora”, aseguró. Explicó que su objetivo es “simplificar el sistema impositivo, bajar la carga fiscal y generar más recursos en el sector privado”, lo que —según dijo— generará “más empleo y mejores salarios”.
En paralelo, el ministro Luis Caputo ya había adelantado el interés de la Casa Rosada en avanzar con la reforma laboral frustrada durante el debate de la Ley Bases. El nuevo esquema apunta a renegociar los convenios colectivos, habilitar la digitalización de los procesos de contratación, permitir pactar contratos en dólares, instaurar un sistema de banco de horas y crear un fondo de cese laboral que reemplace el régimen tradicional de indemnización. Ese fondo sería administrado por aseguradoras bajo control de la Superintendencia que encabeza Guillermo Plate.
En cuanto a la reforma previsional, el proyecto busca homogeneizar o eliminar más de cien regímenes especiales, estableciendo un haber proporcional a los aportes de cada trabajador y un ingreso asistencial básico universal similar a la Prestación Universal al Adulto Mayor (PUAM), que hoy equivale al 80% de la jubilación mínima. Desde que se eliminó la moratoria previsional en marzo, la PUAM quedó como única alternativa para quienes no alcanzan los 30 años de aportes, afectando especialmente a los trabajadores informales, cuentapropistas y monotributistas.
La fórmula jubilatoria actual, con ajustes mensuales y un bono congelado, ya generó una pérdida real del 5,5% respecto de noviembre de 2023. Pese a las críticas, el Gobierno se negó a revisar la política previsional y prorrogó el Presupuesto por decreto, decisión que ahora busca revertir con una nueva correlación de fuerzas más favorable.
De hecho, el oficialismo intenta postergar la discusión del Presupuesto 2026 hasta después del recambio parlamentario, para garantizar su aprobación con mayoría propia. En contrapartida, la oposición exige votar el texto antes del 4 de noviembre, fecha límite impuesta por dictamen. La ley, tal como está redactada, prevé nuevas metas de ajuste, inflación y devaluación difíciles de cumplir: el dólar oficial proyectado alcanzaría los 1.325 pesos en diciembre y superaría los 1.400 pesos hacia fines de 2026.
El programa económico plantea además un recorte drástico del financiamiento educativo, eliminando fondos destinados a escuelas técnicas y reduciendo el presupuesto para educación y cultura al 0,75% del PBI, muy por debajo del 1,41% de 2023 y del 1,66% registrado en 2015.
Sobre este punto, Milei sostuvo que “el ajuste fuerte se hizo en 2024” y que “a partir de 2025 y 2026 se podrán discutir acuerdos con más flexibilidad fiscal”. También anticipó que el Congreso deberá actuar con “seriedad y responsabilidad” para debatir el nuevo esquema bajo la futura estructura legislativa.
El Presidente adelantó que buscará mantener un diálogo abierto con los gobernadores de Provincias Unidas y con el expresidente Mauricio Macri para alcanzar consensos legislativos. “Voy a trabajar con todas las fuerzas que quieran una Argentina mejor. Si logramos consensos serios, podemos hacer mucho por los argentinos”, dijo.
En cambio, fue tajante al referirse al gobernador bonaerense Axel Kicillof: “Kicillof es parte del problema, no de la solución. Alguien que abraza las ideas comunistas no puede ser parte de la solución. Nosotros creemos que quien las hace las paga, no en romantizar el delito”. Y contrapuso esa postura con el trabajo conjunto con Maximiliano Pullaro en Santa Fe: “Recuperamos Rosario para los argentinos. Eso muestra que cuando hay voluntad política se puede avanzar”.
Finalmente, reflexionó sobre su propio proceso político: “El aprendizaje desde febrero hasta ahora fue enorme. Después de las elecciones de septiembre, fue un curso hiperacelerado que me templó de otra manera”. Cerró con una frase que resume su visión de futuro: “Yo vine por el bronce. Voy a hacer lo que tengo que hacer para cumplir el mandato que me dieron los argentinos”.
Sin embargo, detrás del discurso de firmeza y orden, las medidas anunciadas dejan entrever un nuevo ciclo de ajuste, con recortes en educación, cambios previsionales regresivos y reformas laborales que podrían debilitar derechos adquiridos. Mientras La Libertad Avanza celebra su mayoría y promete “más libertad”, millones de argentinos esperan que esa libertad no vuelva a traducirse en menos oportunidades y más desigualdad.
