La Casa Rosada anunció la puesta en marcha de la Oficina de Respuesta Oficial con el objetivo de desmentir informaciones que considera falsas. La decisión se conoció luego de la controversia por los cambios en el índice del INDEC y profundizó la tensión entre la gestión de Javier Milei y el periodismo.
El Gobierno nacional anunció este jueves la creación de la Oficina de Respuesta Oficial, un nuevo organismo destinado a desmentir informaciones periodísticas y cuestionar versiones difundidas por los medios. La medida se comunicó a través de un texto oficial de la Oficina del Presidente, sin definiciones sobre su conducción ni sobre su forma de funcionamiento.
El anuncio se produjo días después de la fuerte polémica que se generó por la discusión en torno a la medición de la inflación en el INDEC, un episodio que expuso tensiones internas en el área económica y derivó en cuestionamientos públicos del Gobierno hacia periodistas y analistas que abordaron el tema. Ese contexto marcó el clima previo a la decisión de avanzar con un nuevo canal de respuesta oficial.
En el comunicado, el Ejecutivo sostuvo que la oficina se creó para “desmentir activamente la mentira, señalar falsedades concretas y dejar en evidencia las operaciones de los medios y la casta política”. También afirmó que “solo ‘informar’ no alcanza si la desinformación avanza sin respuesta”, en una definición que reforzó el discurso confrontativo de la administración libertaria.
La Oficina de Respuesta Oficial de la República Argentina fue creada para desmentir activamente la mentira, señalar falsedades concretas y dejar en evidencia las operaciones de los medios y la casta política. Porque solo “informar” no alcanza si la desinformación avanza sin…
— Oficina de Respuesta Oficial (@RespOficial_Arg) February 5, 2026
El texto planteó que el objetivo será enfrentar la desinformación mediante la difusión de datos oficiales y remarcó: “Vamos a combatir la desinformación brindando más información, todo lo contrario a lo que los sectores políticos vinculados a la izquierda hacen cuando gobiernan, donde buscan censurar a los opositores tanto en los medios tradicionales como en las redes sociales. Esta decisión es contundente: estamos sumando una voz oficial para desmentir operaciones, lo contrario a la censura”.
A pesar de ese posicionamiento, el Gobierno aclaró que “el derecho a la libertad de expresión es sagrado”. En la misma línea, el comunicado recordó la eliminación de la pauta oficial y vinculó esa decisión con el aumento de las críticas mediáticas. “Desde el primer día, este Gobierno decidió dejar de financiar relatos con pauta oficial y sostener estructuras que confundieron periodismo con negocio político. Desde entonces, la mentira se volvió más ruidosa. Por eso, además de informar, es necesario desmentir con claridad y sin rodeos”, expresó el texto.
La Casa Rosada sostuvo además que la nueva oficina no buscará imponer una mirada oficial, sino exponer lo que considera información falsa. “Esta Oficina no busca convencer ni imponer una mirada. Tiene por objetivo que los ciudadanos puedan distinguir hechos de operaciones y datos de relatos”, señaló el comunicado, que defendió un rol activo del Estado frente a la desinformación.
Tras la difusión del anuncio, Javier Milei celebró públicamente la iniciativa. En su cuenta de X escribió: “Para desenmascarar mentiras y operaciones de los medios”. El ministro de Economía, Luis Caputo, también respaldó la decisión y publicó: “Excelente iniciativa”.
El asesor presidencial Santiago Caputo sumó un mensaje aún más duro contra el periodismo. “Dado que buena parte de las personas que dicen ser periodistas no quieren ejercer la profesión con responsabilidad ahora se van a encontrar con una respuesta oficial del gobierno que señale sus mentiras. Se festeja”, afirmó.
La creación de la Oficina de Respuesta Oficial se dio en un escenario de escalada en el enfrentamiento entre el Gobierno y los medios, que se intensificó tras la controversia por el índice de inflación y las críticas al rol del INDEC. Milei sostuvo reiterados cuestionamientos hacia periodistas, a quienes calificó como “ensobrados”, y apuntó de forma directa contra coberturas vinculadas a la economía y la gestión oficial.
