El gobernador correntino, Gustavo Valdés, apareció como un dirigente radical de referencia nacional y se plantó como una opción potable para comandar el partido
A pesar de haber quedado debilitado por los resultados de las PASO, Juntos por el Cambio se entusiasma con gobernar a nivel nacional a partir de diciembre. Principalmente, ese entusiasmo radica en los triunfos que se cosecharon en varios provincias, despojando del poder al peronismo: San Juan, San Luis, Santa Cruz, Santa Fe, Chubut y Chaco.
En muchos el triunfo fue un batacazo. Como es el caso de Chacho, donde este último domingo Leandro Zdero derrocó al fuerte aparato electoral de Capitanich. La victoria de Zdero es, sobre todas las cosas, un logro radical.
El logro radical de Zdero se suma al de Maximiliano Pullaro en Santa Fe, gobernador electo y las ya viejas gestiones de Gustavo Valdés en Corrientes y la de Gerardo Morales en Jujuy, quien le dejó la posta a Carlos Sadir. En paralelo, Alfredo Cornejo tiene serias chances de volver a gobernar Mendoza.
Morales es actualmente el presidente del Comité Nacional. Pero tras haber perdido las PASO contra Patricia Bullrich acompañado a Horacio Rodríguez Larreta en la fórmula presidencial, el jujeño quedó debilitado políticamente.
Es a fin de año donde la UCR deberá elegir autoridades del Comité y Morales necesitará dos tercios de los votos para poder reelegir mientras que una conducción nueva sólo precisará la mayoría.
En ese escenario, comenzaron las tensiones para una eventual renovación radical. Valdés apareció como un dirigente radical de referencia nacional y se plantó como una opción potable para comandar el partido. Por ahora, no manifestó su deseo de serlo porque le restan dos años más de gobernación en Corrientes y un titular de la UCR necesita tiempo para llevar adelante el espacio.
En ese mapa radical, Valdés comenzó a sumar respaldos políticos dentro del histórico partido. Los triunfantes Zdero y Pullaro mantienen una estrecha relación con el mandatario correntino. La intención es que junto a Rogelio Frigerio, posible gobernador de Entre Ríos, se arme una especie de barrera de contención para trabajar en conjunto y ayudarse mutuamente a retener provincias. Se sumaría, naturalmente, Cornejo. Todos de buenas relaciones.
Con Maximiliano Abad, presidente del Comité bonaerense y candidato a senador, Valdés también tiene buena relación, lo mismo con Carolina Losada, Luis Naidenoff, Soledad Carrizo, Francisco Monti y referentes de 15 provincias que a principio de año se acercaron a la Casa de Corrientes para un evento organizado por Valdés.
Todo este bloque confronta con los intereses políticos de la otra ala radical: Morales y Martín Lousteau. Sin embargo, la relación del correntino con el senador nacional no es mala. Incluso, Valdés podría ser el nexo entre el famoso Grupo Malbec, recientemente creado para acompañar a Patricia Bullrich pero para mostrar el descontento con Gerardo Morales, y los aliados de la actual conducción, Lousteau como exponente.
En esa posible renovación, estará la discusión si el radicalismo debe permanecer o no dentro de la coalición Juntos por el Cambio en caso de que Patricia Bullrich quede fuera del ballotage, algo que muchos dirigentes de la UCR ya dan por hecho.
