La decisión de Cristina Kirchner de encabezar la lista en la Tercera Sección Electoral agitó la interna peronista. En La Plata reaccionaron con malestar por las críticas al desdoblamiento. La unidad quedó bajo tensión.
Cristina Fernández de Kirchner oficializó su candidatura a diputada provincial por la Tercera Sección Electoral de la provincia de Buenos Aires. Lo hizo durante una entrevista televisiva, donde remarcó que busca «poner el hombro» para fortalecer al peronismo en un turno electoral que definió como clave. “¿Alguien concibe que si al peronismo no le va bien en septiembre, en lo que es el bastión del peronismo, nos puede ir bien en octubre?”, preguntó.
La decisión sorprendió incluso a propios. No solo por la magnitud del cargo que ocuparía —fue presidenta dos veces, vicepresidenta, senadora y diputada nacional—, sino por la elección de una banca provincial, en una Legislatura que no suele tener gran visibilidad. Cristina justificó esa decisión con una respuesta directa: “Eso es para los que creen que la política es un escalafón”.
La Tercera Sección comprende 19 distritos del sur del Conurbano. Incluye partidos de peso electoral como La Matanza, Lomas de Zamora, Avellaneda, Quilmes y Lanús, entre otros. Junto con la Primera Sección, concentra a casi la mitad del electorado bonaerense y ha sido históricamente un bastión peronista.
La candidatura no fue improvisada. La exmandataria ya la había deslizado ante intendentes, y la senadora Teresa García —una de sus referentes cercanas— la confirmó días antes. Cristina se ocupó de ratificarla con sus propias palabras en la entrevista, donde también apuntó contra una de las decisiones más discutidas del gobernador Axel Kicillof: el desdoblamiento de las elecciones bonaerenses.
Desde el entorno de la ex presidenta consideraron que separar las fechas debilitó al peronismo, porque la elección provincial pierde el arrastre nacional. Cristina insistió con esa crítica. Señaló el caso de Jorge Macri en CABA, quien también desdobló y quedó tercero: “El desdoblamiento de Jorge Macri fue un gran error y eso le costó salir tercero y muy lejos de los otros dos”. Atribuyó la decisión de Kicillof a una mala lectura política. Supuso que la derecha competiría dividida, pero eso no ocurrió. “Yo revisaría mi decisión. Pero los hombres no hacen política igual que las mujeres”, lanzó.
Las declaraciones encendieron el malestar en el círculo del gobernador. Las críticas reiteradas al desdoblamiento ya habían irritado al oficialismo bonaerense, que busca mantener la unidad y no siente respaldo del cristinismo. Según el gobernador, unificar las elecciones era inviable desde lo técnico. Explicó que la implementación de la Boleta Única de Papel en Nación, frente a la boleta sábana que se usará en Provincia, hacía imposible combinar los comicios sin generar demoras y caos en los lugares de votación.
El clima interno en el peronismo bonaerense se tensó aún más con la convocatoria que Cristina hizo al Consejo Nacional del PJ. En ese encuentro, volvió a cuestionar la decisión de desdoblar los comicios, lo que generó más incomodidad en La Plata.
Cristina destacó la necesidad de sostener la unidad. Valoró el resultado en la Ciudad de Buenos Aires pese a la derrota, porque se logró “un armado amplio que prácticamente contuvo a todos los sectores”. Recordó el proceso de 2019 como ejemplo: “Convoqué a todos los que me habían puteado y construimos una lista de unidad”.
Mientras tanto, Axel Kicillof intenta reforzar su propio armado. El sábado lanzó en La Plata el Movimiento Derecho al Futuro, un espacio que aspira a enfrentar a Javier Milei desde la provincia, con un mensaje que trascienda al peronismo. Cristina coincidió con la necesidad de una convocatoria amplia, aunque evitó cualquier gesto de respaldo concreto al gobernador. Ni lo nombró.
Las diferencias se volvieron más visibles en el enfoque electoral. Kicillof confía en poner sobre la mesa los logros de su gestión frente al ajuste nacional. Desde su entorno sostienen que los bonaerenses reconocen ese esfuerzo. El kirchnerismo, en cambio, cree que el gobierno provincial no ofrece una imagen sólida para encarar la campaña y apuesta a nacionalizar la discusión.
Tras la entrevista de Cristina, en el gobierno provincial reconocieron el malestar. La unidad sigue en pie, pero las tensiones ya son inocultables. Falta tiempo para las elecciones y aún más para ordenar las diferencias. Pero el escenario bonaerense empieza a mostrar fracturas en la estrategia, aunque nadie se atreve, por ahora, a romper el frente.
