Aunque la actividad parlamentaria se frenó hasta después de las elecciones, las negociaciones políticas no se detuvieron. La relación entre Karina Milei y Santiago Caputo entró en tensión y reavivó la pelea por el control de la Cámara baja.
El Congreso quedó en pausa hasta los comicios legislativos del 26 de octubre, pero los movimientos en los despachos no cesaron. Detrás del silencio del recinto, la interna libertaria se trasladó a los pasillos del poder, con disputas por espacios, estrategias y nombres para la conducción del Parlamento.
La relación entre Karina Milei y Santiago Caputo ya no conserva la fluidez que tuvieron en los meses de campaña. El magro resultado electoral en la provincia de Buenos Aires y la lucha por el control de las áreas clave del Gobierno profundizaron las diferencias entre ambos. En ese contexto, Caputo intentó reforzar su influencia con gestos hacia la oposición y con guiños al ala más dialoguista del PRO.
La reciente reunión entre el estratega libertario y Barry Bennet, asesor vinculado a la administración de Donald Trump, con los diputados Rodrigo De Loredo, Cristian Ritondo y Miguel Ángel Pichetto, generó malestar y sospechas. El encuentro se realizó bajo reserva, pero se filtró que la embajada de Estados Unidos habría organizado la cita, pese a que Caputo intentó atribuirse la iniciativa.
Durante esa conversación, Pichetto expresó su descontento por no haber sido informado sobre la presencia de Ritondo y De Loredo, criticó con dureza el manejo del oficialismo en el Congreso y se retiró. Los demás participantes continuaron las charlas y el nombre de Ritondo volvió a aparecer como posible titular de la Cámara de Diputados.
En la disputa por ese lugar, Caputo impulsa a Ritondo como una figura capaz de tender puentes con otros sectores. “Representa la amplitud a otros espacios como pide EEUU y, además, Caputo le apunta derecho a uno de los Menem”, señaló una fuente cercana a la Casa Rosada.
Del otro lado, el entorno de Martín Menem defendió la continuidad del actual presidente del cuerpo. “Nosotros no recibimos ningún tipo de comentario que no sea la continuidad por parte de Javier Milei o Karina Milei, que creemos son los que valen”, afirmaron allegados al diputado riojano.
Pese a ese respaldo, Menem enfrenta resistencia de varios bloques legislativos, incluso entre aliados. En el peronismo prevalece la cautela: sus diputados se abstuvieron de intervenir en la votación que definirá la presidencia para evitar acusaciones de desestabilización. En los hechos, los votos de los gobernadores y del PJ definirán la suerte del oficialismo en la Cámara baja.
Mientras tanto, la Casa Rosada baraja distintos escenarios. Si Menem no logra retener el cargo, un sector evalúa ofrecer una alternativa interna para frenar a Caputo. En ese caso, el nombre de Diego Santilli aparece como opción. “Si recorta la diferencia no va a entrar al Congreso a ser un diputado raso. Primero de la lista de LLA, es del PRO, con lo cual demuestra esa amplitud que propone Caputo con Ritondo, y tiene una relación más aceitada con Karina”, explicó un dirigente oficialista.
Una vez que se conozca la nueva composición del Congreso, la pulseada se definirá con mayor claridad. Algunos bloques evalúan proponer un “tapado” con apoyo peronista para elevar el costo político de los acuerdos.
Desde las filas libertarias advirtieron que entregar la presidencia a un diputado ajeno al bloque sería “un golpe institucional”. Sin embargo, la figura de Ritondo, articulador de varios acuerdos parlamentarios, y la presencia de Santilli en la lista oficialista demuestran que, en los hechos, el oficialismo ya explora un camino más amplio para conservar el control político del recinto.
