El ministro de Economía acusa a Basualdo y Bernal de obstaculizar la instrumentación de los aumentos segmentados. Buscará entrevistarse con Kristalina durante el G-20.
Esta semana surgió un nuevo round entre las áreas de Energía y de Economía del gobierno nacional por el inminente aumento de las tarifas. Desde el área de Martín Guzmán se acusa a Federico Basualdo y Federico Bernal de poner obstáculos en la aplicación de los aumentos segmentados. Los camporistas acusan al ministro de inacción. Meses atrás, Guzmán quiso echar a Basualdo y no pudo.
En Washington reclaman y dicen que es clave la eliminación de subsidios. La semana pasada, Guzmán –con apoyo de Olivos– criticó que Basualdo y Bernal no habían avanzado en forma profesional en los estudios para fragmentar las tarifas.
Los funcionarios de Energía dejaron trascender un plan de segmentación: once barrios porteños, countries y medio millón de usuarios que votan por Cambiemos. Ambos contraatacaron: tildan a Guzmán de inoperante. Y agregan que el ministro tenía la propuesta desde diciembre y fue Guzmán quien no hizo nada.
En los pasillos se habla que es una forma de dilatar el “tarifazo”. La interna está al rojo vivo. Guzmán evalúa viajar al encuentro del G-20. Quiere tener un cara a cara con Kristalina.
Alberto está molesto con Guzmán: la cuestión le generó duros reproches de Máximo. Cristina y – a pesar de que apoyó fervientemente la negociación – el propio Sergio Massa. El trío coincide en una cuestión: que Guzmán les hizo promesas internas que no cumplió y que ocultó información.
Guzmán se defendió ante Alberto. En la intimidad de su equipo dijo: “Es mentira. Yo no engañé a nadie. Todos sabían el detalle de la negociación”. Guzmán hace siempre alusión a que mantuvo informada de todo a Cristina.
El ministro de Economía intentará acercar posiciones con el FMI en su viaje al G-20. Los camporistas no irán, pero Guzmán los tendrá presente en las negociaciones.
