A pesar del 3 a 0 en contra, México accedió a octavos de final, gracias al triunfo coreano sobre el último Campeón Mundial.
México rozó el desastre. El Tri fue vapuleado 0-3 por una Suecia ansiosa por una hazaña: ganarle el boleto a octavos de final a Alemania. Lo consiguieron con un premio aún mayor: el liderato del convulsuivo Grupo F. Los aztecas se desinflaron frente a los suecos que dieron una sacudida en la segunda parte, con los goles de Augustinsson, Granqvist y un gol en contra de Edson Álvarez. Los suecos, por diferencia de goles, se clasificaron primeros; los mexicanos como segundos.
Los nórdicos necesitaban de una fortuita combinación de resultados para jugar la segunda fase. Tenía que ganarle a México y que Alemania no ganara. Los alemanes perdieron en los últimos minutos frente una Corea del Sur sin más aspiraciones. El equipo mexicano quedó a merced de la ofensiva de Suecia desde los primeros minutos. Las jugadas a balón detenido complicaron el accionar del conjunto mexicano defendido por los flexibles brazos de Guillermo Ochoa.
Juan Carlos Osorio, estratega del combinado mexicano, repitió el mismo once inicial que usó contra los surcoreanos. Su esquema fue acorralado por la labor de los defensores centrales, Lindelof y Granqvist, quienes liquidaron las gambetas de Carlos Vela. Javier Chicharito Hernández no fue efectivo en las oportunidades frente a Olsen e Hirving Lozano desangeló a su equipo. En la recta final del partido, con la ventaja de Suecia, el Tri y la afición mexicana en Ekaterimburgo,vivieron el otro partido alentando a Corea del Sur y vibraron con su triunfo agónico sobre Alemania, que quedó fuera de la Copa.
