El conjunto de Marcelo Gallardo cosechó dos puntos de nueve en el inicio de la segunda fase de la temporada nacional y preocupa el mal rendimiento a falta de 13 días para el encuentro ante Vélez por los octavos de final de la Copa Libertadores.
River nos tiene acostumbrados a revertir cualquier situación, de eso no hay que olvidarse, por más profundo que se encuentre más alto puede llegar luego. Ya lo demostró en estos 8 años de gloria Gallardista.
Aclarado esto, allanado el camino para ser realista y analizar el momento de la Banda: River no está jugando bien, no es casualidad lo mucho que le cuesta convertir, ni la poca reacción que tiene ante un gol del conjunto rival, ni tampoco sorprende que los cambios no funcionen en momentos que el equipo necesite.
Aunque la cosa vaya mal, River muere con la suya e intenta llegar al gol de la manera que lo practica en la semana, no se desespera y eso es admirable. Sin embargo, hay un momento en el que debería intentar algo distinto, mostrar agresividad y un poco de desorden para sorprender a la defensa rival que suele estancarse en su campo porque sabe la forma en la que el Millo ataca.
Los centros en River ya no son peligrosos, es más, parecieran ser un tiro al aire que suele beneficiar al rival. Si no es por Julián Álvarez, que justamente en la derrota de ayer por 1 a 0 ante Colón no estuvo fino, o por un chutazo de Enzo Fernández de fuera del área, River no convierte.
Ahora bien, Gallardo sabe de todo esto y lo más probable es que a medida que pase el tiempo pueda resolver estos problemas, por lo menos a corto plazo así puede enfrentar a Vélez al cien por ciento. No obstante, su goleador Julián Álvarez se va al finalizar la ida de los octavos de final y es un agujero grande que deja en el ataque.
¿Basta con Brian Romero? ¿Llegará Luis Suárez para reemplazarlo? Si es así: ¿Se acostumbrará al fútbol de River o River se acostumbrará a él?
