El consenso es que no hay consenso. Esa pareciera ser la premisa que circula entre la oposición como respuesta al llamado del gobierno para alinear al arco político detrás de diez puntos para llevar tranquilidad a los mercados.
Por Andrés Lerner
El gobierno se acordó de hablar de consensos básicos después de tres años y medio de gestión, en plena carrera electoral. Mientras el ministro Rogelio Frigerio dice que el diálogo recién ha comenzado, la oposición hace fila para negar un posible acuerdo.
A los rechazos de Sergio Massa y Roberto Lavagna se sumaron en las últimas horas el del Presidente del Partido Justicialista, José Luis Gioja, quien consideró que “no es una convocatoria genuina, sólo largaron un titular para desviar la atención” y eldel Gobernador de Chaco, Domingo Peppo, al afirmar que “el llamado a un acuerdo nacional llega tarde, ahora tendría que hacerlo el nuevo gobierno”.
La respuesta negativa de Peppo impacta de lleno en la nueva estrategia que había delineado la Casa Rosada después de las negativas de los precandidatos presidenciales de Alternativa Federal;acercar a los gobernadores a través de la figura del Senador, Miguel Pichetto. Esta operatoria le había dado réditos durante los años 2017 y 2018 en el ámbito legislativo, pero el escenario parece ser otro ahora para los mandatarios provinciales peronistas. Es que la proximidad de las elecciones y la posibilidad de quedar atados a una foto firmando los diez puntos a libro cerrado con el macrismo, no entusiasma en el contexto de victorias de los oficialismos provinciales que viene mostrando este 2019.
Desde la CGT tampoco ven con buenos ojos sumarse al diálogo solicitado. Por un lado, desde la central de trabajadores le facturan al gobierno la prometida, pero jamás realizada, restitución de fondos de las obras sociales y por otro argumentan que esta etapa será de mayor confrontación. Andrés Rodríguez, titular de UPCN, uno de los gremios más cercanos al gobierno, fue tajante: “Nos parece a destiempo y electoralista el acuerdo que plantean”.
Con el mapa político minado, el acercamiento pareciera reducirse a algunos sectores de la iglesia y el empresariado.La Asociación Empresaria Argentina, el Foro de Convergencia Empresarial, IDEA, la Sociedad Rural Argentina, CAME y la UIA, aceptaron y destacaron el convite a través de su comunicación oficial y el arzobispo de Rosario, Eduardo Martín, confirmó el apoyo de la Iglesia a la propuesta del Gobierno inmediatamente después de haberse reunido con el Papa Francisco en Roma.
Este punto es el único que ilusiona en la mesa de Cambiemos porque consideran que dentro de los ámbitos industriales y eclesiásticos están gran parte de sus electores de 2015 y 2017 que ahora se muestran desilusionados. En el entorno de Marcos Peña lo ven como un puente.
La gran incógnita a despejar es la respuesta con que se pueda despachar la ex presidenta, Cristina Kirchner, que según informa el comunicado de prensa enviado por Presidencia de la Nación fue invitada a través de una carta firmada por el propio Mauricio Macri.
Fuentes del Instituto Patria adelantaron a este medio que “Cristina no se va a prestar a firmar un acuerdo que pretenda perpetuar el ajuste sobre los trabajadores y los jubilados”. La respuesta no es otra a la esperada desde Balcarce 50, más allá de que ahora las expectativas están puestas en la forma en que la Senadora cristalice su postura.
Lo cierto es que lo que nació como un acuerdo político, parece haberse transformado en una especie de pacto social devaluado y la pretensión de que los opositores blinden el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, sea cual sea el resultado electoral, naufragó antes de empezar a navegar.
