Con un perfil bajo y lejos de los reflectores, el líder del Frente Renovador impulsa la unidad del peronismo y analiza incorporar figuras externas para las próximas elecciones legislativas. Mientras mantiene su influencia en Buenos Aires, busca equilibrar tensiones internas y enfrentar a los libertarios en el nuevo escenario político.
Sergio Massa atraviesa un periodo de bajo perfil. Sin presencia en los medios ni actividad en redes sociales, el dirigente peronista ha optado por moverse tras bambalinas. En este inicio de año, se propuso actuar como el “arquitecto electoral” del peronismo. A pesar de pasar los fines de semana en familia en Pinamar y retomar actividades privadas, su enfoque principal sigue en la política. Mantiene reuniones y contactos constantes con el objetivo de sumar candidatos “extrapartidarios” a las listas que enfrentarán a los libertarios en las próximas elecciones legislativas.
La cuenta oficial de Massa permaneció inactiva durante 2024. Su última publicación fue en octubre, cuando celebró una marcha universitaria en defensa de la educación pública. No emitió opiniones sobre temas relevantes, ni siquiera respecto al desplazamiento de Jorge D’Onofrio, referente del Frente Renovador (FR), del gabinete de Axel Kicillof tras denuncias de corrupción en el Ministerio de Transporte. Sin embargo, Massa negoció en privado para que el FR mantuviera el control de esa cartera. Logró ubicar a Martín Marinucci, un hombre de su confianza, al frente del ministerio y ordenó revisar las cuentas, auditar contratos vinculados con la VTV y las fotomultas, y reemplazar a los funcionarios leales a D’Onofrio.
Aunque mantiene un perfil bajo, Massa avaló indirectamente ciertas expresiones en redes sociales. La cuenta de inteligencia artificial @STMArgentina, manejada por militantes afines, criticó a Mauricio Macri con frases que reflejan su opinión personal, como: “Si te portás como alfombra, no te quejes si te pisan”. Este comentario se dio luego de que Macri mostrara disposición para colaborar con Javier Milei en contra del peronismo, gesto que Massa interpretó como un acto de sumisión.
El dirigente postergó en varias ocasiones la presentación de un libro donde reflexiona sobre su gestión como ministro de Economía. Pese a su intención inicial de volver a la escena pública en momentos de debilidad del gobierno de Milei, consideró que no era el momento adecuado.
En su entorno, Massa sostiene que el Gobierno actual fracasará. “En nuestros focus groups vemos que la gente está cansándose, porque no hay crecimiento. Lo único que crece son las especulaciones. Hay menos empleo, menos actividad industrial, cae el turismo, destruyen a las PyMEs…”, aseguró uno de sus colaboradores. Según esa misma fuente, Massa enfatiza la importancia de un Estado eficiente y transparente, en contraste con Milei, quien “sólo busca destruirlo”.
Massa ha dejado claro en conversaciones privadas que no será candidato este año. Argumenta la necesidad de “tomarse un descanso”, tanto él como su base electoral. Reconoce su alta imagen negativa, aunque cree que podría revertirla si fuese necesario. Su rol principal en 2025 será garantizar la unidad del peronismo. “Es el arquitecto del espacio donde conviven los distintos sectores: Kicillof, Máximo Kirchner y el Frente Renovador”, afirmó un dirigente cercano. Massa insiste en que “la unidad debe estar por encima de todo” y confía en que el 44% que lo apoyó en la segunda vuelta no ha migrado completamente hacia Milei.
Las elecciones de este año serán las primeras con Boleta Única de Papel (BUP), un cambio que modificará la estrategia de campaña y la selección de candidatos. El oficialismo y el peronismo coinciden en que este sistema favorecerá a figuras conocidas o mediáticas. Massa analiza incorporar candidatos “extrapartidarios”, incluyendo famosos, streamers y figuras alejadas de la política tradicional. Su estrategia dependerá de los movimientos de Milei, quien podría optar por candidatos mediáticos como el “Gordo Dan” o figuras más tradicionales.
El enfoque de Massa también estará en las provincias que eligen senadores nacionales, con especial atención en Buenos Aires. En el Frente Renovador creen que podrán vencer a los libertarios si logran controlar las tensiones internas entre Cristina Kirchner y Axel Kicillof. Aunque Massa evitó involucrarse directamente en este conflicto, busca posicionarse como mediador entre La Plata y el Instituto Patria.
El tigrense y la expresidenta mantienen una alianza estratégica. En la última reunión del PJ Bonaerense, Cristina destacó mientras Kicillof quedó relegado. Este episodio marcó un quiebre visible, ya que el gobernador no asistó a la posterior asunción de Cristina en el PJ Nacional. Massa, fiel a su estilo, optó por el silencio ante esta disputa interna, concentrándose en consolidar su rol como figura clave del peronismo en este año electoral.
