La oposición dialoguista en el Senado se resiste a acelerar el tratamiento de proyectos que buscan mejorar los salarios en el Hospital Garrahan y actualizar el financiamiento universitario. La falta de consenso y las prioridades electorales frenan la intención kirchnerista de avanzar con rapidez en estas iniciativas clave.
La Cámara de Diputados mostró un fuerte rechazo hacia Javier Milei el miércoles por la noche, pero en el Senado la situación será distinta. La oposición dialoguista frena, al menos por algunas semanas, el avance de los proyectos que impulsan aumentos salariales para los trabajadores del Hospital Garrahan y actualizaciones en el financiamiento de las universidades nacionales.
Un senador que participó de la ofensiva opositora en la primera semana de julio explicó que no piensa “dejarme arrastrar por el kirchnerismo, lo único que les interesa es hacer campaña con este tema”. Su firma resulta clave para que esos proyectos, aprobados por Diputados, puedan avanzar en las comisiones del Senado.
Otra voz de ese bloque coincidió con esa postura. Sin el apoyo de estos senadores, el kirchnerismo no logrará reunir los 37 votos necesarios para abrir el recinto y dar curso a las leyes que impulsan.
El 10 de julio, en una sesión autoconvocada, la Cámara alta derrotó al oficialismo. Sancionó tres leyes contrarias a la voluntad del Gobierno, aprobó proyectos de gobernadores para repartir fondos entre provincias e insistió con la ley de emergencia para Bahía Blanca, que Milei había vetado.
Además de esta resistencia política, el calendario legislativo juega a favor de la Casa Rosada. La semana próxima será más corta por un feriado y el cierre de listas para las elecciones de medio término operará el 17 de agosto. Durante este período, muchos legisladores se concentran en sus distritos, dedicando sus esfuerzos al armado de candidaturas para no perder terreno político o su lugar en el Congreso.
Por otro lado, un senador de la oposición dialoguista destacó que la situación actual es distinta a la que se vivió en julio. En aquel entonces, los legisladores de La Libertad Avanza y sus aliados ignoraban los pedidos para abrir las comisiones y debatir los proyectos previsionales, ya aprobados en Diputados. En ese contexto, la colaboración de Martín Lousteau, Pablo Blanco y Guadalupe Tagliaferri fue fundamental para forzar la emisión de dictámenes en las comisiones de Trabajo y de Presupuesto y Hacienda.
“Ahora la cuestión es diferente. Al menos tendríamos que pedir un par de veces por nota que se trate el tema y si no responden, entonces sí, forzar la autoconvocatoria de las comisiones”, señalaron desde ese sector.
En tanto, el kirchnerismo no piensa dejar pasar el impulso que ganó en Diputados y busca acelerar el tratamiento de los proyectos salariales para el personal del Garrahan y el financiamiento universitario. José Mayans, jefe del bloque de Unión por la Patria, anticipó en conferencia de prensa: “vamos a convocar a las comisiones la semana próxima para emitir dictamen”.
Durante esa misma conferencia, Mariano Recalde, senador ultrakirchnerista, cuestionó a la oposición dialoguista por la posibilidad de insistir con las leyes previsionales vetadas. Recalde leyó la lista de senadores opositores que apoyaron esas iniciativas y advirtió que “si alguien no vota igual, ahí tenemos a un nuevo [Edgardo] Kueider”, en alusión al senador expulsado en diciembre tras un incidente judicial.
La reacción dentro del Senado no tardó en llegar. Un senador radical calificó la actitud de Recalde como “de buchón” y expresó su molestia: “Además, quién se cree que es Recalde para venir a decirnos al resto de los senadores qué está bien o qué está mal”.
En definitiva, la negociación en el Senado muestra que la oposición dialoguista prefiere contener la avanzada kirchnerista en estos proyectos clave y mantiene una postura firme para no facilitarle al oficialismo la sanción rápida de leyes que impactan directamente en el Ejecutivo.
