La designación de autoridades expuso ganadores y perdedores en el oficialismo. El kirchnerismo retuvo el primer lugar en la línea sucesoria y el gobernador debió conformarse con la vicepresidencia 2°.
En una sesión que se extendió hasta la medianoche y con el peronismo tensionado al límite, el Senado bonaerense definió finalmente sus nuevas autoridades, lo que dejó un saldo de ganadores y perdedores en una discusión que había ganado centralidad en la rosca.
El dato político central fue que Mario Ishii se quedó con la vicepresidencia 1°. Es decir, el gobernador, Axel Kicillof, no logró imponer a Ayelén Durán en ese casillero clave y debió conformarse con ubicarla en la vicepresidencia 2°.
La vice 1°, que integra la línea sucesoria del gobernador según la Constitución provincial, era el principal botín en disputa. El kirchnerismo, con fuerte incidencia de La Cámpora, logró sostener su pretensión de colocar allí al intendente de José C. Paz en uso de licencia.
Desde el sector camporista argumentaban que «fue un compromiso de Magario«, y finalmente cumplieron su objetivo.
El resultado dejó un balance mixto para el gobernador. Si bien resignó la vice 1° en favor del kirchnerismo, logró colocar nombres propios en la Vice 2° y en la 6°, consolidando presencia del sector que responde al Movimiento Derecho al Futuro (MDF). En cambio, La Cámpora se anotó una victoria estratégica al quedarse con el primer lugar en la estructura institucional.
Tras una caliente discusión que dejó tensa la interna, el Senado bonaerense definió autoridades
El esquema de autoridades se completó con Gonzalo Cabezas (La Libertad Avanza) en la vicepresidencia 3°, Valeria Arata (Frente Renovador) en la 4°, Alex Campbell (PRO) en la 5° y Germán Lago, exintendente de Alberti y dirigente cercano a Kicillof, en la 6°. Quedó relegada la propuesta de ampliar el número de vicepresidencias para incluir a sectores minoritarios, iniciativa que no prosperó.
Con las seis vicepresidencias cubiertas y las nuevas autoridades designadas, el Senado cerró una etapa de vacancias que se arrastraba desde diciembre. Sin embargo, el reparto evidenció que, aunque hubo acuerdo formal, la puja entre el kicillofismo y el kirchnerismo dejó insatisfechos a varios.
