Durante el viaje del Intendente a Suiza se agudizó más de un punto de conflicto: la demorada suba de tasas se complicó, levantó vuelo el problema urgente de los habitantes de la ribera contaminados, el Concejo no resuelve sus disputas, y el secretario Olivares reaccionó contra un periodista.
Hay malestar en el municipio de Quilmes. Sin aburrir con un acostumbrado descargo respecto al río revuelto que favorece a quienes dicen haber hecho una “gestión correcta” y hasta ayer toleraban los ataques a la prensa, el índice de conflictos se incrementó a punto considerable.
Asoman varias puntas. El pedido de informes del bloque del ARI sobre el derrame contaminante de Repsol YPF en la ribera de Quilmes, devolvió a la luz pública un problema candente: denunciadas muertes, enfermedades, dolores, agua contaminada, problemas respiratorios, etc., de la gente de la zona afectada, abandonada a su suerte durante años. La situación motivó la crispación de los vecinos que incluso se acercaron al edificio comunal. Fue allí donde el joven periodista Víctor Bravo, del diario Infosur, intentó consultar sobre el tema al Secretario de Medio Ambiente, Claudio Olivares, delante de los demandantes. El funcionario se dejó ganar por la ira y lo reprendió con calificativos como “mercenario”, hacedor de “periodismo inútil”, consultor de “concejales de cuarta” y le mostró unos cuatro celulares para graficar que es fácil de ser ubicado.
El infortunado desplante motivó la solidaridad de medios y de bloques legislativos que insinuaron extenderla a una sesión en el recinto. Varios vecinos aseguran que es muy difícil encontrarse con un funcionario en la zona crítica de las afecciones.
OTRO TEMA: TÓZZOLA VUELVE A GENERAR POLÉMICA
Durante la mañana del jueves los ediles mostraban sorpresa, a su vez, por declaraciones del Secretario Alejandro Tózzola, quien cuestionó a los que no aceptaron su proyecto de reforma fiscal. Tanto Eduardo Miranda como Mario Sahagún aseguraron que el estilo del funcionario resta las posibilidades de aprobación, siquiera de una más módica suba de tasas con plan de pago para morosos. Tózzola habría sugerido que sería preciso hasta llevar por la fuerza a quienes no deseen aprobar un plan “para beneficio de la comunidad”.
Sahagún relacionó problemas como la suerte corrida por la reforma fiscal, entre otros, a un estilo de gobierno emparentado con una lógica de negociación sindical que fracasa en la política, donde el diálogo debe ser permanente, y más cuando solo se cuenta con tres o cuatro hombres propios. El “Barba” acaba de trazar un límite frente Aníbal Fernández, y sus funcionarios de crispar al bloque del ARI. ¿Cuál sería el punto de apoyo, si se pelea con ambos?
Sea por estos motivos, o por los conflictos internos del peronismo, que en gran medida determinan que el Concejo Deliberante no pueda funcionar, lo cierto es que los problemas se acumulan. El único acuerdo entre los concejales fue que no apoyarán a nadie como nuevo presidente. Por el lado villordista sostienen que “nunca apoyarán a Gurzi” (Es decir, a Filareti) por una vieja “guerra” relacionada con la disputa de Ezpeleta. Filareti acusó a Alberto De Fazio de querer perpetuarse en la presidencia que encontró por la renuncia de Jorge Molina. Y el intendente tiene dificultades para alinear a su conjunto de “compañeros” de distintas agrupaciones para sostener la “unidad”. En el medio, quedan las ordenanzas por votar sobre los distintos problemas de Quilmes, y el desconcierto vecinal.
LOS ALIADOS CUESTIONAN
Eduardo Miranda lamentó las declaraciones de Tózzola y aseguró que el mismo funcionario es el responsable de la falta de acuerdo respecto a las tasas. Así se lo dijo días atrás al intendente Gutiérrez, y parece pedir hasta su reemplazo como solución para recomponer el diálogo. Respecto a la agresión verbal que sufrió el periodista Bravo, fue más lejos y sugirió la reedición de un “acabado” estilo “villordista” en cuanto a la imposición de criterios. “Faltaría más que te digan hasta lo que tenés que escribir”, dijo.
Si se tiene en cuenta que Miranda se contaba entre los aliados del oficialismo, el panorama es complicado. Sahagún también presagió un paulatino retorno a la postura de oposición “dura” si el gobierno no ajusta desvaríos que se atribuyen a la “inacción” de distintos funcionarios.
Respecto al intendente Gutiérrez, hoy en Suiza, las opiniones de los hasta ayer aliados lo dan como aún provisto de buena imagen, pero precisado de disciplinar a su equipo y dar señales políticas claras.
Por Ariel Kocik

