Hace aproximadamente un mes atrás, luego de la aprobación de la ley de Muerte Digna, Selva Erbon logró que su hija Camila, que vivió los tres años de su vida con respiración asistida, se “fuera en paz”. Ahora, lucha para que la ley sea reglamentada y llegue a todo el país. El miércoles, durante el encuentro del FAP en San Martín habló con LaNoticiaWeb.
Hace aproximadamente un mes atrás, luego de la aprobación de la ley de Muerte Digna, Selva Erbon logró que su hija Camila, que vivió los tres años de su vida con respiración asistida se “fuera en paz”. Ahora, lucha para que la ley sea reglamentada y llegue a todo el país.
El último miércoles por la noche se realizó en San Martín un encuentro con dirigentes nacionales, provinciales y locales del FAP para reinaugurar el centro Alicia Moreau de Justo. Invitada por “Cachi” Rodríguez, estuvo presente Selva Erbon, quien dialogó con LaNoticiaWeb.
Selva, ¿por qué estás presente en este acto del FAP?
Me invitaron a participar de este evento porque realmente me siento cómoda en este lugar, porque uno de los integrantes de Generación para un Encuentro Nacional como es Gerardo Milman fue quién presentó el proyecto de ley de modificación de la ley nacional de derechos de los pacientes.
¿Fue el único diputado que se encargó de este tema?
Fue uno de los primeros, luego se presentaron otros proyectos, pero el que finalmente llegó a buen puerto fue el suyo, porque en las distintas comisiones que se fueron armando a partir del debate sobre este proyecto de ley, fue el texto que más aceptación tuvo por parte de todos los legisladores. Se trabajó en comisión de Salud en principio, y luego en Legislación General y de Derechos Humanos. Eso en diputados, y logró la media sanción en noviembre del 2011.
Recién comentabas en tu discurso que todavía se tiene que reglamentar la ley.
Así es. La reglamentación de esa ley nacional implica los modos de aplicación que definitivamente va a tener. Se trata de los detalles que tiene cualquier ley para explicitar concretamente cómo se procede en determinados casos, para que nada quede librado al azar. En función de eso tuvimos recientemente una reunión con el defensor del Pueblo de la Nación quien nos propuso realizar algo así como una mesa de debate en donde vamos a invitar también el ministerio de Salud de la Nación para que se pueda generar esta posibilidad de armar la reglamentación con el aporte de diversos especialistas. Ya sea gente que tiene que ver con la bioética, con la medicina, con la justicia. Todo esto va a implicar un trabajo de intercambio, de acuerdos, que finalmente se plasme en la reglamentación, para que quede tan clara que no queden dudas de en qué modo se aplica esta ley.
En tu discurso hablabas de la necesidad de que se llegue a todas las provincias, ¿no es una ley nacional? ¿Cómo es la situación?
Es una ley nacional, pero las provincias son autónomas, entonces deberían adherir a esta ley nacional.
Me imagino que debe tener mucha influencia la iglesia en cada provincia con el tema del avance del proyecto.
El proyecto está bien visto por parte de la Iglesia en el caso concreto que se habla en “encarnizamiento terapéutico”, cuando hay un método extraordinario y desproporcionado aplicado a un paciente que no tiene viabilidad de mejoría o que está en un estado agónico irreversible. Así que por ese lado no tenemos discusión. Si he leído en un documento emitido por la Iglesia que no estaban del todo de acuerdo con el punto que dice que habla de la “limitación de la alimentación e hidratación” en este tipo de pacientes. El tema clave acá está en darse cuenta que en ciertas situaciones la alimentación y la hidratación también forman parte de esos métodos extraordinarios y desproporcionados. Tenemos en Neuquén el caso de un hombre de 47 años que hace 18 años que está en estado vegetativo permanente luego de un accidente. Las hermanas presentaron un recurso de amparo pero todavía no se les ha dado la posibilidad de acatar la ley nacional porque en esa provincia aún no adhirieron a la ley nacional. Entonces se están rigiendo con la ley que ellos tienen que no contempla el retiro de la alimentación y la hidratación. Si nosotros nos ponemos a considerar qué es vida digna, ahí nos vamos a dar cuenta si es lógico o no prolongar la agonía en el tiempo como sucede en estos casos.

