“Lo único que les pedía era que me dejen libre”, afirmó el jugador, que estuvo cautivo durante tres horas. El delantero de Central Ballester dijo que se siente perseguido.
Fueron las tres horas más largas de su vida. El viernes pasado, a las 22:30 horas, el delantero de Central Ballester Gonzalo Falbo volvía de visitar a un amigo y en la intersección de Aristóbulo del Valle y Avenida Márquez, en José León Suárez, dos personas lo obligaron a subir a un auto y lo privaron de su libertad durante casi tres horas, hasta que su hermano realizó el pago por su rescate.
“Donde me levantaron era un lugar oscuro y no había nadie”, relató consternado la “Bestia” Falbo, quien agregó: “Me pidieron tres números de teléfonos de familiares o amigos para llamarlos y pedirles un rescate. Al principio pedían 30 mil pesos y como no podían juntar esa suma, me amenazaban. ‘Que poco te valoran’, me decían”.
“Lo único que les pedía era que me dejen libre”, continuó con su estremecedor relato Gonzalo.
Finalmente, la negociación la llevó adelante su hermano, a quien los secuestradores lo seguían, mientras lo guiaban hacia dónde debía dirigirse a dejar el dinero. La entrega se llevó a cabo en la Ruta 8 al 5.500, en una ermita del Gauchito Gil.
A Falbo lo liberaron en el fondo del Barrio Libertador. “La imagen que me acuerdo es que sólo habían unos caballos”, dijo el delantero, que el último sábado estuvo en el banco de los suplentes en el empate contra Claypole.
“Fue un mal momento que no deseo que le pase a nadie. Ahora solo quiero seguir entrenando como hasta ahora y esperar que Beto (Romano) me de una oportunidad. Estoy con muchas ganas”, finalizó Falbo, que confesó que se siente perseguido.
Por Leonardo Mazza
