El senador bonaerense del Frente Renovador fue crítico con el discurso polarizador del gobierno y expresó que esta estrategia puede favorecer a Sergio Massa. Además opinó sobre el fallo de la Justicia que frenó la venta de una porción del hipódromo para un emprendimiento inmobiliario. “El intendente Posse se quería llevar puesta la historia de San Isidro”, expresó.
El senador bonaerense Sebastián Galmarini habló en Radio UrbanaBA y se mostró feliz por el fallo judicial que frenó un emprendimiento inmobiliario en el hipódromo de San Isidro. Y también analizó la estrategia polarizadora del gobierno nacional y bonaerense.
¿Cómo tomaste esta noticia de la Justicia que prohibió la venta de un predio del Hipódromo?
Estoy feliz con esta noticia, una de las más importantes que tuvo San Isidro en los últimos años, que es poner límites al peor desastre de la vida comunitaria en el distrito. La posibilidad de construir un gran complejo de torres en ese lugar, hubiera tenido consecuencias nefastas. Caos de tránsito, problemas en servicios, inundaciones, y la vida social. Porque todos fuimos al Hipódromo, a correr, a la plaza, a pasear un rato, y es inexplicable que el intendente se quiera llevar puesta a la historia de San Isidro. Estoy feliz con este fallo de la Justicia. No solamente limitó ese megaproyecto inmobiliario, sino que además anuló la Ordenanza que lo permitía.
Desde el Frente Renovador trabajaron desde el primer día para frenar esto.
La ordenanza se votó entre gallos y medianoche en diciembre del 2013. Inmediatamente nos pusimos a trabajar para frenar esa locura. Le agradecemos a los vecinos, más de 30 mil que firmaron para oponerse. Hubo mucho movimiento para frenar esta aberración. Es un patrimonio histórico y ambiental, hubiera sido terrible esa mole de cemento. Hubo dos cuestiones centrales: por un lado, no cumplieron con los estudios de impacto ambiental, que los obliga la ley previo a una modificación del COU; y no se llevó adelante ningún tipo de herramienta de participación. Imagínate que vivis en frente o al lado de ese lugar, y te establecen 700 viviendas y oficinas en la puerta de casa. Hubiera sido un desastre. Así que estamos contentos de haber resuelto este tema.
¿Cómo analizan la coyuntura actual en pleno año electoral?
Estamos muy preocupados. Hay una enorme decepción con este gobierno que planteaba el cambio y el diálogo. Y lejos de cambiar seguimos viviendo los mismos problemas. Eso del diálogo y los consensos, el debate, nos encuentra con una enorme dosis de soberbia. No nos escuchan. No atienden. No son capaces de pensar que no es un tema de quién grita más fuerte o quién es más macho. Las soluciones se dan con consensos. Seguimos sufriendo inseguridad, la mitad de los chicos fuera de las aulas, una economía que continúa con inflación, aumento desmedido de tarifas. La ciudadanía tiene una enorme decepción. Pedimos que nos escuchen porque queremos ayudar a que le vaya bien a la Argentina.
¿Es un desafío instalar la idea de la “ancha avenida del medio” cuando hay tanta polarización entre kirchnerismo y Cambiemos?
Nosotros somos opositores. Intentamos construís una Argentina mejor. Pero no significa que vayamos a poner palos en la rueda, o que creamos en eso de “cuanto peor, mejor”. Queremos una Argentina mejor, que brinde soluciones entre todos. No creemos en líderes mesiánicos. No voy a ceder a esa lógica de blanco/negro. Somos opositores con serias diferencias con el gobierno, pero queremos que a la Argentina le vaya bien. Vamos a poner en agenda pública todo lo que creamos. En Argentina no hay polarización, y no la hubo en la última elección. Es más, creo que nos beneficiaría la polarización, porque la verdad es que no veo a la sociedad votando a alguien distinto a Sergio Massa, que genera futuro y alternativa. Va a quedar un residual de fanáticos pidiendo volver a lo que la gente quiso cambiar. Eso no existe.
La gobernadora y el presidente parecen querer volver a ese dilema. Lo primero que hacen es rivalizar o estigmatizar al kirchnerismo para profundizar ese esquema.
Que lo intenten no significa que sea eficiente. Yo me niego a resolver los problemas tirando nafta al fuego. Tenemos un conflicto docente que no lo construyó este gobierno, que lleva años de debate para mejorar el deterioro de la educación pública. Y no lo vamos a resolver con las herramientas que ya usó el gobierno anterior. Lo que están haciendo la gobernadora y el presidente es kirchnerismo cheto. Antes, si te oponías, eras destituyente, y hoy usan las mismas herramientas deslegitimando a docentes con la figura de Baradel. Hoy Baradel representa solamente a un gremio, y si fuera kirchnerista tampoco hay que deslegitimarlo o negar el problema de fondo.
