El ministro de Desarrollo Productivo lidera una mesa de coordinación con el BCRA y la Secretaría de Comercio. Intenta detectar casos críticos que puedan generar desabastecimiento por falta de insumos. Busca que paren los aumentos. Los empresarios quieren que se flexibilice el acceso a divisas para poder importar. ¿En agosto se liberan las restricciones? Se quejaron que el sistema bancario privado otorga créditos a muy alto costo. Hubo compromisos mutuos. Una paradoja: consumo por encima de los niveles históricos.
El ministro de Desarrollo Productivo Daniel Scioli está liderando una mesa de coordinación con el BCRA y la Secretaría de Comercio, hoy en manos de Martín Pollera, y lo que está intentando es detectar los casos críticos que pudieran generar problemas de abastecimiento por falta de insumos en el corto plazo.
Este equipo ya mantuvo dos encuentros (viernes y lunes) con las principales firmas de consumo masivo y además de pedirles un compromiso mayor en materia de precios -detectaron subas desproporcionadas tras la renuncia de Martín Guzmán de Economía-, les solicitaron información concreta de problemas que están teniendo a partir de la normativa del BCRA.
¿Qué pidieron los empresarios? Cada firma entregó una carpeta y en los próximos días tendrán una respuesta. La promesa de Scioli fue que trabajará para flexibilizar algunos pagos y que luego analizará caso por caso.
El pedido de las empresas -y el compromiso que asumió Scioli- fue que se liberen los pagos de todas las importaciones que ya estaban nacionalizadas al momento de oficializarse la medida y que, por ende, no pudieron cancelarse.
También reclamaron por las compras cuyos embarques ya estaban realizados o que estaban a punto de concretarse. En todos estos casos, la empresa tuvo que decirle a su proveedor que no iba a poder cumplir con el pago o que podría hacerlo recién en 180 días. Y si bien algunos bancos están ofreciendo financiamiento, no lo hacen para mercadería ya nacionalizada.
“Para este tipo de operaciones (SIMI B nacionalizadas) los bancos no cuentan con autorización del BCRA para financiar al nuevo plazo. A su vez, los primeros contactos con nuestros proveedores para solicitar la extensión de los plazos de pago no fueron positivos por falta de financiamiento. Por ende, si no le podés pagar lo que ya te despachó, eso hace que no te quiera embarcar más”, afirmaron desde una gran empresa de consumo masivo que participó de las reuniones con el Gobierno.
En otra firma añadieron: “Empezamos a tener problemas comerciales. Encima que le debemos plata, no quieren cobrar a los 6 meses. Y la financiación que ofrecen los bancos locales no están del todo operativas, además de que son muy costosas (entre 8% y 10% anual en dólares)”. Estas tasas vuelven inviables algunas operaciones; o si las empresas la aceptan, tienen un fuerte impacto sobre los precios.
Los funcionarios se mostraron predispuestos a analizar alguna flexibilización con respecto a estas operaciones que habían sido cerradas antes de la norma, así como también en aquellos casos en los que los cupos dispuestos por el BCRA ya se agotaron.
Durante la reunión que mantuvo Scioli, Pollera y el secretario de Industria Ariel Schale este lunes con las principales compañías de consumo masivo (Arcor, Unilever, Mastellone, P&G, Molinos Río de la Plata, Nestlé, entre otras), se les pidió “colaboración” y “mesura” en materia de precios, ya que si bien quedaron conformes con el cierre de la nueva etapa del programa “Precios cuidados”, no están conformes con las subas que se produjeron en el resto de los productos durante la semana posterior a la renuncia de Martín Guzmán como ministro de Economía. Según los funcionarios, algunos incrementos fueron desproporcionados.
También el Gobierno reiteró la necesidad de que no falte mercadería en las góndolas, y la respuesta de las empresas fue positiva en la medida en que puedan acceder a los insumos para producir. Aún con una gran inflación, algunas remarcaron que están teniendo más demanda de la habitual, con un entre 20% y 25% por arriba de los promedios históricos.
Las compañías llegaron con información concreta de cuánto deben a los proveedores y cuáles son los productos que están en situación crítica por falta de cupo, desde materias primas, café, repuestos, insumos productivos como el papel, el vidrio, las latas y ciertos productos químicos necesarios para los procesos de elaboración de los alimentos.
El Gobierno también recibió este martes a las principales cadenas de supermercados para dialogar sobre la misma problemática. Al respecto, desde la Asociación de Supermercados Unidos (ASU) resaltaron la “voluntad de diálogo y discusión de las autoridades nacionales para entender las problemáticas del sector e identificar temas de trabajo en común para hacer frente a la preocupación de los clientes ante la tensión entre las nuevas listas de precios que se reciben y el abastecimiento suscitado en los últimos días”.
Los supermercadistas plantearon a Scioli que les estuvieron llegando listados con aumentos de precios, como primer punto, y luego, que tienen problemas para accesos a divisas para algunas importaciones.
Durante el encuentro, se repasó la situación actual del programa Precios Cuidados y se instó a trabajar por reforzar en el corto plazo los mecanismos de detección de alertas tempranas para informar a la Secretaría de posibles faltantes en categorías críticas. Además, “se hizo hincapié en los bajos niveles de entrega de mercadería por parte de la industria y se pactó una agenda de trabajo conjunta a futuro”, precisó ASU en un comunicado.
Con respecto a los pedidos para flexibilizar el acceso a los dólares oficiales, las empresas esperan ahora una devolución del Gobierno, ya que si bien muchas tienen stock, se les agota en los próximos 60 días. Los funcionarios les aseguran que en agosto podrían comenzar a liberarse las restricciones, pero la incertidumbre es total.
Los dólares no están y al BCRA le está costando demasiado acumular reservas. Por lo tanto, y más allá de los deseos de los privados, la sensación de la mayoría es que el cepo permanecerá más allá de septiembre -cuando vence la última norma del Central- o que se acelerará la devaluación, algo que por el momento los funcionarios se encargan de descartar a diario.
