El ex presidente de la nación impulsaba a Julio Pereyra, intendente de Florencio Varela, para ocuparse de la cartera de desarrollo social bonaerense. Sin embargo, Daniel Scioli, impuso a Baldomero Álvarez, jefe comunal de Avellaneda y se despegó de las recomendaciones K.
El resultado electoral del kirchnerismo, obligo a la gestión a implementar algunos cambios en el gabinete nacional. En la provincia de Buenos Aires, también corren aires de renovación, y se vislumbra un marcado movimiento en los sillones del gabinete del gobernador.
Por lo pronto, ya se conoció el primer cambio. Daniel Arroyo, dejó de ser el ministro de desarrollo social bonaerense, lugar que ocupará –desde la semana que viene oficialmente- Baldomero Álvarez, intendente de Avellaneda, que deberá abandonar dicha función.
Pero los entretelones de este nombramiento, dejan entrever una situación más profunda, como consecuencia de las elecciones del 28-J. Para el cargo que ocupaba hasta hace unas horas Arroyo, había varios candidatos. Pero los que más fuerte sonaban, eran dos.
Baldomero Álvarez, jefe comunal de Avellaneda, cuenta con el aval de gran parte de la dirigencia peronista del conurbano, algo que Daniel Scioli vio con muy buenos ojos, en tiempos de tertulias con los intendentes. El otro, era el jefe comunal de Florencio Varela y titular de la FAM, Julio Pereyra, quien era el indicado para el cargo, según Néstor Kirchner.
Sin embargo, Scioli, desoyó las recomendaciones de Néstor e impuso a su candidato. Algo que refleja, en cierta medida, el poder de mando que perdió el ex presidente de la nación, tras el 28-J. Scioli, uno de sus soldados más fieles, ya no lo escucha incondicionalmente como antes, sino que piensa en su futuro político y entiende que deberá ir despegándose de a poco, de la figura del “pingüino”.
Por Adrián Cordara
