El técnico argentino confesó que atravesó episodios similares a ataques de pánico luego de los logros conseguidos con su equipo, y explicó cómo vivió ese proceso.
Lionel Scaloni sorprendió al admitir que, después de los históricos triunfos con la Selección Argentina, padeció momentos de gran tensión emocional que él mismo describió como «una especie de ataques de pánico». El entrenador reconoció que la exigencia posterior a las conquistas fue un factor determinante: «La vara es alta y es difícil de igualar o superar”.
El testimonio se conoció en el libro Scaloni, Biografía oficial, escrito por el periodista Diego Borinsky, donde el DT abre su costado más íntimo. «Sí, tuve. Bah, no sé si llamarlos así porque el psicólogo tampoco me supo decir si eran o no», contó al referirse a sus temores más profundos.
En otro pasaje, Scaloni relató una consulta clave que hizo a su terapeuta antes de la última Copa América. «La primera pregunta que le hice a él fue: ‘¿Estos miedos que me entraron fue por haber perdido poco en todo el ciclo o por el miedo a no ganar lo que viene?’. El tipo me dijo: ‘Por lo que te conozco, creo que ha sido tanto lo que se ha ganado que ahora estás acá arriba y vos ves que es hasta muy difícil empatarlo, ni siquiera superarlo'», recordó el técnico.
El entrenador también reconoció que en ese período se encontró invadido por pensamientos negativos: «‘Creo que eso influye, pero influye lo que vos le mandás a tu cerebro; si vos le metés cosas negativas a tu cerebro, va a recibir eso’. Y la verdad que eso de meterle cosas negativas es lo que me estuvo pasando en una época: ‘¿Y si ahora pasa esto? Ahora se va Di María, y cuando no esté Leo, y cuando no esté Ota…’».
Más adelante, Scaloni reflexionó sobre su vínculo con la victoria y la derrota. «Está bueno acostumbrarse a ganar, aunque después pierdas. Sos ganador, jugás para ganar siempre, ni siquiera te conformás con empatar. Eso es lindo. Ahora, yo siempre fui cabrón con la derrota, más allá de que después lo importante es cómo te levantás, como dije tantas veces. Cuando perdía, era el más enojado de todos».
