Cerca del asesor venían resaltando en los últimos días la valentía de la exministra, y ahora ese impulso fue retomado por Las Fuerzas del Cielo, que avanzan con la intención de marcarle un freno a la influencia de la hermana del Presidente
Las tensiones internas en el Gobierno sumaron un nuevo capítulo con una avanzada silenciosa pero cada vez más visible contra el poder de Karina Milei, que comenzó con movimientos de Patricia Bullrich y ahora encuentra continuidad en el entorno de Santiago Caputo. El objetivo, según distintas fuentes, es marcarle límites a la influencia de la secretaria general de la Presidencia.
En los últimos días, desde el sector alineado con el asesor presidencial valoraron la actitud de la ministra de Seguridad por haberla confrontado públicamente. «Tiene unos huevos bárbaros Patricia», comentaban en reserva, celebrando el gesto como un punto de inflexión dentro de la dinámica oficialista. Esa misma línea es la que ahora profundizan desde “Las Fuerzas del Cielo”.
El propio Santiago Caputo dejó clara su postura: la conducción del Gobierno recae exclusivamente en Javier Milei, y su permanencia en el Ejecutivo dependerá únicamente de la decisión del Presidente, no de la voluntad de su hermana.
Desde el entorno de Karina Milei, en tanto, destacaron su forma de manejar los tiempos y evitar confrontaciones directas. Hablan de su «paciencia» y «templanza» a la hora de tomar decisiones, especialmente cuando evalúa desplazar a algún funcionario. «Siempre lo que nos sorprende de ella es que sabe manejar bien sus tiempo», señalaron desde la Casa Rosada.
En el caputismo, sin embargo, descartan cualquier salida del asesor en el corto plazo. Insisten en que seguirá en su cargo hasta que Javier Milei diga lo contrario: «Se va a quedar hasta que Javier lo decida».
En medio de este escenario, el Presidente habría tomado contacto con ambos sectores para interiorizarse sobre lo ocurrido en los últimos días. Desde el karinismo aseguran que hubo intercambios por mensajería, mientras que también circularon versiones sobre un respaldo del mandatario al grupo cercano a Santiago Caputo.
La disputa no se limita a esa interna. En paralelo, el enfrentamiento entre Santiago Caputo y Martín Menem alcanzó su punto más álgido tras la difusión de un video desde una cuenta anónima que terminó vinculado a redes oficiales del titular de Diputados. Desde el caputismo sostienen que el riojano está detrás de la maniobra y denuncian que «tiene un trollcenter que opera contra el Gobierno». Del otro lado, la respuesta fue contundente: le reclaman que «vaya a terapia» y lo acusan de no haber defendido a Manuel Adorni en su polémica por presunto enriquecimiento ilícito.
A pesar de la virulencia de los cruces, en el oficialismo coinciden en que no habrá consecuencias inmediatas. «No va a pasar nada», repiten en distintos despachos, convencidos de que Javier Milei no tomará medidas disciplinarias. «El Presidente está al tanto de todo y no va a intervenir. Sabe que es una interna natural del poder y que se dirime así de esa manera y que se va resolver como se resuelven las internas políticas por poder», explicó una fuente cercana.
En este contexto, Manuel Adorni decidió suspender las reuniones previstas para esta semana, que se retomarían en los próximos días. Está previsto que la mesa política vuelva a reunirse el martes 26, luego del Tedeum del lunes, donde coincidirán varias figuras enfrentadas dentro del espacio.
Incluso se espera que compartan ese acto en la Catedral tanto Javier Milei como su vicepresidenta, Victoria Villarruel, en un clima cargado de tensiones internas.
Para el próximo encuentro político está confirmada la presencia de Patricia Bullrich junto a Karina Milei, aunque en la Casa Rosada buscan limitar la participación en las reuniones de Gabinete exclusivamente a ministros.
La decisión responde a malestares recientes. Desde el karinismo apuntan directamente contra la ministra de Seguridad por la difusión de información sensible: «En la última fue un desastre lo que hizo Patricia. Salió y contó todo. No viene más», afirmaron, dejando en claro que el conflicto interno sigue escalando sin señales de distensión.
