La interna libertaria sumó un nuevo capítulo: Karina Milei avanzó sobre áreas que orbitaban bajo la influencia de Santiago Caputo, colocó a un dirigente propio para monitorear los fondos reservados de la SIDE y profundizó el corrimiento del asesor presidencial de la mesa política que hoy controlan el karinismo, Manuel Adorni y los Menem
Mientras crecen las tensiones internas dentro del oficialismo y se profundiza la crisis por el caso Manuel Adorni, Santiago Caputo aterrizó esta semana en Estados Unidos para mantener reuniones reservadas con funcionarios vinculados al trumpismo. El asesor presidencial fue convocado por el Departamento de Estado en medio de la preocupación que existe en Washington sobre el presente político de Javier Milei, el desgaste de su imagen y las dudas alrededor de una eventual reelección en 2027.
Según se reconstruyó, Caputo pasó por la Casa Blanca, el Capitolio y el Departamento de Estado durante una gira que coincidió con el viaje de Donald Trump a China. Aunque no mantuvo encuentros directos con los principales funcionarios republicanos, sí conversó con equipos de primera línea ligados al Secretario de Estado, Marco Rubio.
Uno de los contactos más relevantes fue con Michael Jensen, asistente especial de Trump y director para el Hemisferio Occidental del Consejo de Seguridad Nacional. Allí, buena parte de las conversaciones giraron alrededor del escenario político argentino, el deterioro de la situación económica y el impacto que provocó en la imagen presidencial el escándalo judicial que involucra a Adorni.
En Washington observan con inquietud la evolución del Gobierno argentino. La inflación, el desgaste político y la incertidumbre sobre la estabilidad futura de la gestión aparecen entre las principales preocupaciones del establishment republicano, que todavía apuesta a la continuidad de Milei.
En ese contexto, también apareció durante las conversaciones la posibilidad de que Adorni termine dejando el Gobierno luego de presentar su declaración jurada en la causa por presunto enriquecimiento ilícito. Según distintas versiones que circularon en Estados Unidos, el juez Ariel Lijo podría incluso avanzar con una citación a indagatoria.
“Ellos saben todo lo que pasa acá en Argentina. Todo. Lo convocaron a Caputo básicamente para confirmar información del Gobierno de primera mano. Es el asesor de Milei, lo llamaron en representación de eso”, explicó una fuente oficial.
El viaje dejó además otro dato político relevante: el mensaje que Caputo deberá trasladarle personalmente al Presidente en una reunión prevista para los próximos días en la Quinta de Olivos. Allí, el asesor le transmitiría la preocupación creciente de sectores republicanos por el rumbo político del oficialismo.
Sin embargo, dentro del entorno presidencial relativizan cualquier posibilidad de que Milei acepte presiones externas para desplazar a Adorni. “No sería la primera vez que Javier le pone un freno a USA. De hecho Quirno frenó todo lo de medicamentos y semillas. No lo veo a Javier soltando a Manuel por ahora. La preocupación del establishment y de la embajada es que Milei es ingobernable e impredecible”, señalaron desde el oficialismo.
Uno de los puntos de tensión entre ambos gobiernos sigue siendo la negociación por las patentes farmacéuticas incluidas en el tratado de libre comercio que buscan cerrar Argentina y Estados Unidos. El Gobierno mantiene congelados algunos reclamos impulsados desde Washington vinculados al negocio de laboratorios y semillas, luego de la resistencia planteada por empresas nacionales.
La gira internacional de Caputo ocurre además en medio de un escenario interno cada vez más complejo para el asesor presidencial. En los últimos días, Karina Milei avanzó sobre áreas que históricamente respondían a su órbita política y fortaleció su control dentro del Gobierno.
La jugada más fuerte fue la designación de Sebastián Pareja, uno de los dirigentes más cercanos a la secretaria General de la Presidencia, al frente de la comisión bicameral que supervisa los gastos reservados de la SIDE. Una señal interpretada dentro de la Casa Rosada como otro movimiento del karinismo para limitar el poder de Santiago Caputo.
