El armado del oficialista frente Cambiemos, con la mirada puesta en los comicios legislativos del 2017, comenzó a mostrar fisuras y fuertes discrepancias que dificultan la estrategia electoral, sin es que no se toman antes decisiones drásticas.
El armado del oficialista frente Cambiemos, con la mirada puesta en los comicios legislativos del 2017, comenzó a mostrar fisuras y fuertes discrepancias que dificultan la estrategia electoral, sin es que no se toman antes decisiones drásticas.
Si bien el propio presidente Mauricio Macri ha dicho en público que "faltan años" para las elecciones de medio término, como una manera de indicar que las prioridades de su gobierno pasan por otro lado y la competencia política no está entre ellas, no es verdad que gran parte del gabinete nacional, así como la gobernadora María Eugenia Vidal y su equipo, no estén utilizando buena parte de sus pensamientos y de su tiempo a la estrategia de campaña.
A la "falta de política" que, con lógica, muchas veces le endilga el peronismo a las autoridades nacionales y provinciales como una importante carencia, el macrismo intenta suplirlas con "planificación" a corto y mediano plazo. Es una fórmula que le dio resultado para ganar las elecciones en el 2015. Claro está, ninguna fórmula es infalible y puede ser utilizada sistemáticamente con éxito.
Sin embargo, esa planificación a veces se encuentra con serios e imprevistos obstáculos –en la mayoría de los casos, insalvables- como la verborragia de la diputada nacional Elisa Carrió que, sin filtro alguno, habla desde la entidad de haber sido la fundadora junto a Macri, de Cambiemos. Fundación a la que, como le gusta decir a la dirigente chaqueña, luego sumaron al radicalismo de la mano de Ernesto Sanz.
Carrió ya develó el primer enigma: anunció que va a dar "batalla" el próximo año, es decir, será candidata a senadora o diputada nacional.
Por estas horas, los nombres que se barajaban para ir como candidatos encabezando las listas al Senado y a Diputado nacionales por la provincia de Buenos Aires eran Carrió y el intendente de Vicente López y uno de los principales operadores del PRO bonaerense, Jorge Macri.
Sin embargo, Carrió acaba de blanquear su cruzada para que Jorge Macri –primo del Presidente- no sea candidato y advirtió que, de ser así, habrá internas. Cuando La Nación le preguntó a la diputada si había alguien que "no debería ser candidato", sin vueltas Carrió respondió: "Sí. El intendente de Vicente López (Jorge Macri). Porque tiene problemas de corrupción. Si hay discusión, habrá internas dentro de Cambiemos".
Es probable que sea la primera vez que Carrió acusó de "corrupción" a alguien del PRO que trabaja codo a codo con la gobernadora Vidal y tiene llegada directa al Presidente.
Con mas urgencia que nunca, el macrismo deberá convencer a Carrió para que compita por una banca de diputado nacional por la Ciudad de Buenos Aires. Hay dos personas que podrían lograr que "entre en razones": Macri o Vidal.
El problema son los argumentos que podrían utilizar. En Cambiemos no se cansan en señalar en privado varios factores por los cuales Carrió no debería postularse por la provincia de Buenos Aires: a) Su presencia, con un discurso de denuncia, ahuyentará a los intendentes peronistas que Vidal y su mano derecha Federico Salvai quieren para establecer acuerdos "por debajo de la mesa", es decir, para que jueguen "indirectamente" a favor de la lista de Cambiemos, sin romper con el peronismo; b) el estado de salud de la jefa de la Coalición Cívica –tiene dos stents- le complica realizar campaña en parte de los 135 municipios del territorio bonaerense que deberá recorrer porque el oficialismo no la tiene fácil en la provincia; c) la presencia de Carrió como candidata por la Ciudad, aleja el posible desembarco de Martín Lousteau y le da respiro a Horacio Rodríguez Larreta para seguir gestionando y llegar al 2019 sin el protagonismo del actual embajador argentino ante los Estados Unidos.
El único y principal problema es que la gestión directa de la gobernadora o del propio Presidente no garantizan su desembarco en la Ciudad. Mas aún, tal vez tengan incluso que apartar a Jorge Macri como candidato para lograrlo. No obstante, el actual intendente de Vicente López se ha ganado un lugar como "operador" político, una categoría que escasea, y mucho, en el oficialismo.
