El Jefe de Gobierno porteño transita paso a paso su candidatura presidencial. Ahora, con el aparato y la estructura financiera de la gestión que administra, lanzó una campaña con el título “La transformación no para”, donde busca desapegarse del corset ideológico del ala dura del PRO y meter la cuchara en la tribuna de los radicales.
Por César Morielli
El Jefe de Gobierno porteño Horacio Rodríguez Larreta tiene un solo objetivo para el mediano y largo plazo. Su mirada no se corre de las elecciones presidenciales de 2023 y sus intenciones de llegar a Casa Rosada. Un ejemplo es el amplio parcelamiento y reparto que sufrió la gestión porteña en búsqueda de tejer alianzas políticas con distintos sectores. Luego de las legislativas del año pasado, el gabinete de la Ciudad profundizó una variopinta conformación de colores sectoriales. De todas formas, la gestión concreta es de un pequeño círculo que responde al jefe de calle Uspallata.
Pero los planes de Rodríguez Larreta no se acotan únicamente a repartir la caja porteña entre aliados políticos o protección y afinidad en los grandes medios.
Presionado por el ala más dura y belicosa del PRO, atacado por la verba incontenible de los cada vez más relevantes liberales en el territorio porteño, o con las costillas marcadas por el discurso demócrata y filo progresista de los radicales, Rodríguez Larreta busca dar batallas en todos los terrenos y sueña con ganar en cada campo para llegar a la presidencia con cosecha récord de votos que le permita avanzar con reformas estructurales y de fondo que solo se permiten con mayorías que rocen el poder autoritario. Tal como sucede en la Ciudad de Buenos Aires.
Larreta ahora lanzó una nueva campaña publicitaria donde resalta la gestión porteña pero con tono de extensión nacional: “La transformación NO para”. La consigna busca conquistar a los sectores medios y los votos blandos que son reacios a poner su confianza en los discursos más duros y conservadores. La narrativa apunta a rescatar la gestión concreta con la promesa de no apegarse a recetas de la ortodoxia o ideologizadas.
En la página web de la Ciudad se profundiza que “transformamos la educación, la salud, la seguridad”, y hay spots que ya circulan en los medios y en las redes, todas con la voz en off del Jefe de Gobierno porteño. En el mismo sitio aparecen las acciones de gestión en integración de barrios populares, espacio público, cultura, innovación y trabajo.
No es la primera vez, ni será la única, en la que Rodríguez Larreta busque despegarse de los sectores que encabezan los halcones en su coalición política. Este año y también en 2021, se puso del lado de quienes repudian explícitamente la dictadura militar y recordó el secuestro de su padre en el marco de las actividades por el 24 de marzo. Algo bien diferente a lo que hicieron referentes del PRO como Mauricio Macri o Patricia Bullrich, o del relato de los liberales encabezados por Milei y sus legisladores.
En estas horas sin embargo recibió un revés simbólico de gran parte de los gobernadores de todo el país, que respaldaron la postura del gobierno nacional de quitar 1,5% de puntos de coparticipación que Mauricio Macri había otorgado discrecionalmente al territorio porteño para repartir de manera más equitativa entre todas las provincias. Larreta judicializó la polémica y la Corte Suprema dictaminó una instancia de diálogo para solucionar el diferendo.
