La licitación privada para los caños del gasoducto destinado a la exportación de GNL dejó afuera por primera vez en décadas al grupo de Paolo Rocca. La victoria de la india Welspun expuso el choque entre la lógica de costos que impulsa Javier Milei y el modelo industrial que históricamente defendió Techint.
La definición de la licitación para la fabricación de los caños del gasoducto asociado al proyecto de exportación de Gas Natural Licuado marcó un quiebre en la relación entre el Gobierno de Javier Milei y el holding que encabeza Paolo Rocca. Por primera vez en 70 años, Techint quedó desplazada de un negocio estratégico, que terminó en manos de la empresa india Welspun.
El consorcio Southern Energy adjudicó el contrato tras evaluar ofertas que mostraron una diferencia de costos difícil de revertir. Welspun presentó una propuesta por 203 millones de dólares, mientras que Tenaris arrancó con US$ 296 millones y luego redujo el monto a US$ 282 millones. Más tarde, la compañía intentó igualar las condiciones de la firma india, aunque lo hizo fuera de plazo, cuando el proceso ya había concluido el 23 de diciembre de 2025. Otras empresas chinas quedaron alrededor de un 15% por encima del valor ganador.
En el entorno de Rocca dejaron trascender la posibilidad de avanzar con una denuncia antidumping. Sin embargo, la empresa optó por no escalar el conflicto con la Casa Rosada y continuó el análisis interno sobre la viabilidad de una presentación de ese tipo. El rechazo a Techint no respondió a un gesto político puntual, sino a una decisión alineada con la obsesión oficial por reducir costos y maximizar competitividad, aun a costa de proveedores históricos.
Durante la licitación, desde Techint advirtieron que una derrota podía afectar la continuidad de la planta de SIAT Tenaris en Valentín Alsina, donde trabajan unas 400 personas de forma directa y 1.200 de manera indirecta. La señal llegó luego de que Southern Energy importara caños desde China para tramos submarinos del gasoducto que unirá la costa de Río Negro con los buques de licuefacción Hilli Episeyo y MK II de Golar LNG.
El 6 de enero, Tenaris envió una última carta al consorcio organizador. Allí remarcó la “relevancia que este proyecto tendría para la conservación” del empleo y sostuvo que “la magnitud de este gasoducto es tal que permitiría a nuestra planta continuar la normal fabricación por aproximadamente 9 meses”. El planteo no modificó el desenlace.
Fuentes del sector energético coincidieron en que validar una oferta más cara resultaba “inviable”, ya que comprometía la rentabilidad del proyecto y afectaba la confianza del resto de los inversores. El gas licuado opera con márgenes ajustados y el eje pasa por el precio en boca de pozo. Hoy el GNL en Europa ronda los 11 a 12 dólares por millón de BTU, aunque las proyecciones anticipan una baja a US$ 9,50 en 2027 y a US$ 8,40 en 2030, por la sobreoferta global.
Mientras tanto, Techint mantiene actividad con la producción de caños para el oleoducto Duplicar Norte, clave para Vaca Muerta. No obstante, desde abril o mayo el nivel de trabajo en la planta de Lanús podría caer y poner en riesgo hasta 200 puestos. La empresa aún apuesta a nuevas licitaciones vinculadas a gasoductos, oleoductos y poliductos que impulsan YPF junto a ENI y XRG, aunque esos proyectos dependen de un financiamiento cercano a 12.500 millones de dólares.
El traspié en el gasoducto de GNL dejó en evidencia el choque de modelos. Milei priorizó precios y apertura, Rocca defendió industria y empleo local. La pulseada quedó abierta, pero la primera mano se la llevó el Gobierno.
