El diputado pidió por la unidad de la alianza ante una posible ruptura de los moderados tras el ballotage. La necesidad d votos de sus aliados para ser presidente de la Cámara Baja si triunfa el libertario.
El apoyo de Mauricio Macri y Patricia Bullrich a Javier Milei para el ballotage generó un gran revuelo en el interbloque de diputados de Juntos por el Cambio, donde las diferencias entre quienes no desean cerrar un acuerdo con el candidato a presidente de La Libertad Avanza y los que ya trabajan con él aumentan cada día. En lo único que unos y otros tienen coincidencias es en que es necesario esperar hasta el 20 de noviembre para avanzar con la rearmado del espacio, una vez que esté definido quién será el próximo presidente.
El jefe de bloque de PRO, Cristian Ritondo, es uno de los dirigentes de la coalición opositora que más cerca está de Milei, incluso más que el propio ex mandatario. Al vínculo que ambos vienen teniendo por el sólo hecho de compartir tiempo en el terreno parlamentario se suma que el ex ministro de Seguridad bonaerense se comprometió a garantizarle al libertario la fiscalización en la provincia de Buenos Aires durante el ballotage.
Como parte del pacto de la reunión que tuvieron en la casa de Macri en Acassuso, Milei le prometió a Ritondo que presidirá la Cámara de Diputados, en caso de que él llegue a la Casa Rosada. Con el pragmatismo que lo caracteriza, el legislador de PRO se puso a organizar de inmediato el operativo de fiscalización, aún en medio de las críticas de varios referentes de su partido.
“Sostengo la unidad de Juntos por el Cambio”, dijo Cristian Ritondo. La declaración del ex ministro de Seguridad bonaerense da pie a la continuidad de una alianza. En una entrevista, el diputado analizó que, a partir del 10 de diciembre, habrá “un bloque importante de La Libertad Avanza y estaremos nosotros de Pro en Juntos por el Cambio”.
Además de las cuestiones electorales, Ritondo tiene como misión justamente reclutar a la mayor cantidad de legisladores de su bancada para sumarse a las filas de Milei, a tal punto que a comienzos de la semana pasada se encargó de armar un listado con una treintena de nombres a fin de emitir un comunicado, el cuál se suspendió a último momento para evitar romper antes de tiempo con el ala más moderada.
El llamado de unidad se leyó como una estrategia válida para cualquier final electoral. Ante la posibilidad de que el libertario pierda las elecciones y el sector halcón de Juntos por el Cambio deba deshacer los pasos, es necesario mantenerse unidos. Pero también se convirtió en un ítem obligatorio en caso de que La Libertad Avanza triunfe. Si la coalición opositora se dividiera en malos términos, Milei podría no tener los números para designar al presidente de la Cámara.
Lo que sí pudo concretar el jefe del bloque de PRO es la firma conjunta con La Libertad Avanza para convocar a una sesión especial para pedir el tratamiento de proyectos que exigen la liberación de ciudadanos argentinos que están secuestrados por Hamas. Una de esas iniciativas es impulsada por Milei, que por primera vez presentó un texto para debatir en la Cámara baja desde que asumió su banca en 2021. También lo firman el propio Ritondo y los macristas Fernando Iglesias, Laura Rodríguez Machado, Hernán Lombardi y Dina Rezinovsky.
En un eventual gobierno libertario, quien sea propuesto para comandar Diputados necesitará, no sólo los votos de La Libertad Avanza y algunos extra, sino los del bloque del (ex) Cambiemos. Si se rompiera el armado ficticio e institucional en el Congreso, podría ser difícil llegar al número necesario, perdiendo la titularidad de la Cámara.
Hasta ahora, la Coalición Cívica fue el único espacio que se opuso a la conducción ritondista del interbloque, no de Diputados. A partir del diez de diciembre, las filas de los lilitos se verán reducidas por lo que su negativa será menor. Pero, en caso de una ruptura estridente, podrían no ser los únicos enfrentados al ascenso de Cristian.
Si Milei triunfara en las urnas, la convivencia de Juntos por el Cambio se tornaría imposible. Los más duros – quienes se pronunciaron y otros nuevos – migrarían a las filas libertarias triunfalistas. “Van a gobernar con él y le van a votar el 90% de las leyes”, se analizó.
Los moderados, en cambio, avanzarían en la conformación de un bloque de centro, siendo oposición desde el día uno. Las charlas existen e incluyen al larretismo, el radicalismo, la Coalición Cívica, el espacio de Emilio Monzó, el de Miguel Ángel Pichetto y las ganas de sumar cordobeses. En ese caso, los anti-Milei podrían mostrarse en favor de la emancipación.
Por el contrario, si llegara a triunfar Sergio Massa, la historia podría ser diferente, manteniendo el estado actual de las cosas.
Habrá, probablemente, algunas fugas. Pero, hacia adentro, la lucha será por el poder. Los “democráticos” intentarán sacarle el poder de decisión a quienes pusieron en riesgo la alianza, sobre todo porque quedarán en minoría. Algo que tendrá su impulso si, efectivamente, la UCR se reunificara a fin de año.
La intención de los más duros, de aquellos que decidieron apoyar explícitamente a Milei, es no romper la alianza. Mantener la unidad institucional y formal, con ciertas libertades de negociación. Romper con la corporatividad para permitir el vuelo de los socios según el tema a tratar. Sostener los puentes de diálogo en caso de necesitarlos.
Las negociaciones, entonces, no serían entre oposición y oficialismo sino dentro, también, de la misma oposición. Para eso, no debería haber enojos. En esa línea, Ritondo deslizó que sus socios difícilmente estén en contra de la “modernización laboral”, del cumplimiento obligatorio de los “190 días de clase en la educación, la baja en la edad de imputabilidad de los menores de edad o una reforma tributaria seria” propuestos por Milei.
Con Milei en el gobierno, están seguros de que más de uno de los que se resisten a una alianza con el dirigente libertario cambiará de opinión. Ante ese panorama, el polo de derecha que anhelan Milei y Macri podría agrandarse en el terreno parlamentario y el resto -la UCR, la Coalición Cívica y los rezagados de PRO- no tendrán más remedio que disputarse el rol de opositor con el peronismo.
Sólo si Massa gana las elecciones, el macrismo perdería poder, con el agregado de que varios de quienes fueron electos como diputados por La Libertad Avanza podrían sumarse al oficialismo. En ese caso, el radicalismo y el larretismo tendrían mayores chances de sobrevivir, aún con el desmoronamiento de Juntos por el Cambio, que ya todos dan por descontado.
