El equipo de ischia, con su conductor lesionado, está sin rumbo. Para colmo, uno de los médicos del plantel, José Veiga, repitió algo que ya había inquietado mucho a los xeneizes: “No hay plazos para el alta de Román”.
Ya pasó un mes de su último partido, sigue sin poder pisar con normalidad por su lesión en la planta del pie derecho –ayer debió correr con zapatillas para evitar que con los botines se agudice la molestia–, y en la Boca no se animan a pronosticar cuándo volverá.
Aunque el dolor intenso que tenía se atenuó considerablemente, José Veiga, uno de los médicos del plantel, anunció que “no hay plazos para darle el alta”. La mesura, por supuesto, alertó a Carlos Ischia, quien al menos tendrá una semana más para contar con su as frente a Sporting, de Uruguay, en el partido de ida de los octavos de final de la Copa Libertadores.
Justamente, en su último encuentro (el 9 de abril), Riquelme contribuyó con un gol de penal para que su equipo superara 3-1 a Guaraní, en Paraguay. Pese al triunfo, en condición de visitante, no fue una actuación festejada: era el rival más flojo del grupo.
Ischia, además del inconveniente físico de Riquelme, tiene otros motivos de que preocuparse. La situación en el certamen local –hasta aquí el peor inicio en torneos cortos de la historia del club–, la mirada desdeñosa de algún sector de la dirigencia, gestada a partir de los recientes resultados, y el pequeño entredicho con el mánager general, Carlos Bianchi, lo arrojaron a un campo imprevisto hace cuatro meses, cuando Boca se consagraba en el Apertura tras superar –por goles y de manera polémica– a San Lorenzo y a Tigre.
Es cierto: si ese equipo no exhibía un buen fútbol cuando salió campeón, ¿por qué lo haría ahora? Ante la catarata de frustraciones y rumores acerca del futuro de Ischia, el presidente Amor Ameal salió a respaldarlo, confirmando de algún modo la insatisfacción que generaron las continuas derrotas y la posición en el Clausura. “No pensamos interrumpir el contrato de Ischia. Boca es respetuoso de los convenios firmados. Así lo demostró en los últimos años”, sostuvo el máximo mandatario.
Al menos, la postergación del partido de Copa Libertadores contra los uruguayos hará que los dos últimos lleguen en óptimas condiciones. Aunque lo que más preocupa al DT –el pie derecho de Riquelme– sigue siendo una cuestión impredecible.
