La renuncia de Jorge Molina a la presidencia del Concejo Deliberante trajo un importante revuelo. En principio porque habría sido sorpresiva, incluso, para el intendente. Sucedió luego de varios días de tironeos entre el Ejecutivo y los concejales por la reforma fiscal y tributaria puesta a consideración.
La reforma fiscal fue proyectada por la Secretaría de Hacienda, cuyo titular Alejandro Tózzola aparece como en el centro de la polémica. El ingreso oficial al cuerpo debía darse justamente el lunes, día en que Molina renunció.
El equipo económico asegura que las modificaciones impulsadas permitirán un saneamiento, contra el arcaico sistema de cobro vigente, y las resistencias estaban dentro de lo previsto. El jefe comunal Gutiérrez realizó un llamado público a los ediles a votar en forma favorable “para poder subir los salarios”, delante de una cantidad de empleados municipales, lo que algunos concejales señalan como una exigencia sin demasiado tacto.
Un Molina en apariencia afligido aseguraba en charlas de pasillo que su paso al costado era “indeclinable”. Una lectura es que el impulso imperativo del “Barba” a la reforma fue tomado como un pedido de aprobación sin modificaciones, aunque él expresó que podía haberlas.
LECTURAS
Un edil aliado al oficialismo no descarta un intento de Molina de medir fuerzas, para sondear el ánimo de aceptación o no de su renuncia. Se señalan también, desinteligencias entre la frontalidad de Gutiérrez –que se vincula al carácter de las negociaciones sindicales- y el sello eminentemente político de Molina, tal vez más pragmático y en general no enemistado con ningún sector peronista en especial.
Trascendió que la renuncia fue inconsulta, pese a que el intendente y Molina habrían hablado antes, sin aflorar el tema. Gente cercana al renunciante mencionó un problema de salud. El natural reemplazante sería Alberto de Fazio, vicepresidente del cuerpo, quien al igual que muchos, no estuvo presente en el Concejo Deliberante. Las lecturas y negociaciones, desayuno de por medio, se dieron en bares y sitios privados.
La semana anterior había finalizado con la baja de la colega Andrea Frade como encargada del área de prensa del legislativo, al parecer a causa de sus editoriales críticos. El artículo detonante habría sido uno en que Frade se dirige duramente a la presidenta Cristina Fernández por el pago de la deuda al Club de París. La periodista mantiene una línea crítica al igual que durante todo el gobierno de Villordo, a la que no renunció siendo funcionaria.
LA REFORMA FISCAL COMO EL MEOLLO DEL PROBLEMA
El edil Eduardo Miranda (Pro) realizó declaraciones: “Se cambia el eje, en lugar de tasas estamos hablando de impuestos. Estoy seguro que no corresponde el método de la valuación fiscal”. Dice que hay viviendas de gran valor pero que “tal vez están embargadas”. Recuerda que “hay impuestos a las ganancias y a los bienes personales”. Y remata: “La base imponible no puede ser la valuación fiscal de la propiedad: es un despropósito”.
En rigor, no es fácil establecer un modo de cobro, y el actual es deficiente. La urgencia política por aprobar el cambio, y el modo en que el oficialismo lo conduce, no oculta la necesidad de un acuerdo para modernizar el tema fiscal en Quilmes. Tal vez se espera un gesto de destrabe por parte de funcionarios para evitar la idea de que el proyecto no acepta modificaciones. Y no hay que descartar, además de las críticas naturales a una reforma importante, el costo político que nadie quiere pagar.
Nada sutil, un miembro del cuerpo se refirió a Tózzola como el “Moreno de Quilmes”, en alusión al Secretario de Comercio del gobierno nacional. Intencionalmente o no, se instala la figura de Tózzola como funcionario duro.
Los comentarios indicaban que “podría reveerse la medida” de la renuncia. Lo que no impidió especulaciones de todo tipo, como una asunción de José Migliaccio –referente de Ezpeleta, hombre del jefe comunal-, de Gustavo Filareti –gurzista aliado del oficialismo-, del camañista De Fazio o de una vuelta al cuerpo de David Gutiérrez –secretario del intendente- para ocupar la presidencia.
Mañana será otro capítulo.
Por Ariel Kocik

