La idea surgió en Barcelona hace casi 25 años, en la previa de los Juegos Olímpicos. Hoy se adoptó y se expande en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA). Es la creación de los llamados distritos, para recuperar económica y socialmente zonas degradadas u olvidadas.
Luego de varias experiencias de ese tipo en la Capital, ahora enfrentan el mismo desafío 32 manzanas del sur de Tigre, junto al canal San Fernando. El Estado, con normas de planeamiento específicas, y los privados, con las ideas arquitectónicas acordes con las nuevas reglas y la inversión necesaria. Se trata de un rediseño urbano que incluye el cambio de usos del suelo y nuevas instalaciones. Se busca que empiecen a interesarse en la zona empresas y también vecinos que hoy no ven en el lugar una oportunidad o una buena calidad de vida.
"El proyecto Distrito Tigre Sur apunta a generar una puesta en valor social, arquitectónica y productiva. Comienza con resolver el problema del uso del suelo y generar oportunidades en un lugar de la ciudad que estaba olvidado", explicó Tino Lutteral, impulsor del desarrollo que trabaja y diseña la primera parte del proyecto en el multiespacio Lo de Ruperto.
Allí funcionaba hace años una fábrica de motores, al lado de una maderera, lindera a una fábrica de canastas. Todo lo proveían el Delta y el canal, emisario del río Reconquista, que era navegable, y en donde hoy sólo funciona una arenera.
"La iniciativa tiene como objetivo principal mejorar y ampliar el espacio público, pensando en la experiencia del peatón y en generar vivencias en torno a la gastronomía, el arte, la innovación y la ciencia mediante emprendimientos artísticos, culturales, comerciales y residenciales", detalló Lutteral.
La nueva mirada urbanística pretende que los vecinos se encuentren en un espacio público amigable y contenedor. El proyecto abarca el sector delimitado por los ríos Luján y Tigre, el canal San Fernando y la avenida Luis García; incluye a la villa El Garrote, asentada en la década del 40.
Por el momento, hay varios desarrollos en construcción; por ejemplo, un multiespacio donde los chicos de la orquesta infantojuvenil de El Garrote podrán ensayar, al igual que dos murgas de la zona. También, un laboratorio de innovación social: allí se instalará Nicolás García Mayor, un joven diseñador industrial bahiense que ideó un refugio para desplazados que le valió un premio internacional.
García Mayor tendrá de vecina a la Casa URRA, en la que vivirán simultánea y periódicamente 14 artistas de distintas partes del país para conectarse creativamente.
El proyecto pudo empezar a cristalizarse después de que en diciembre pasado se aprobó una ley para dar origen al distrito. Para la arquitectura social y sostenible se utilizó un mecanismo participativo de desarrollo; la supervisión correrá por cuenta de la Fundación Avina.
Al frente del diseño está el estudio de arquitectura danés Ghel Architects. El distrito incluirá nuevos espacios públicos, puntos gastronómicos y servicios. Además descongestionará la zona norte de Tigre y el Puerto de Frutos. No existen estimaciones sobre la inversión total, tanto en emprendimientos privados como en infraestructura y viviendas sociales, por parte del Estado.
"Las ciudades son nuestra gran oportunidad para lograr un desarrollo humano equitativo. A nivel mundial, los distritos contribuyen a mejorar la calidad de vida de sus residentes y visitantes, tienen un impacto económico positivo y son generadores de empleo. La creación de este tipo de iniciativas promueve la colaboración público-privada, un marco de planificación urbana que incentiva el uso del espacio público como motor de desarrollo", agregó Julio Zamora, intendente de Tigre.
