La caída real de los recursos volvió a encender alarmas en el Gobierno. El retroceso se sostuvo por noveno mes consecutivo y achicó el margen fiscal en un contexto de menor ingreso por comercio exterior.
La recaudación tributaria de abril alcanzó los $17,40 billones, con un incremento interanual del 27,2% en términos nominales. El dato quedó por debajo de la inflación del período, que superó el 32%. El resultado implicó una caída real cercana al 4% y extendió a nueve meses seguidos la contracción de los ingresos medidos contra precios.
El escenario reforzó las tensiones dentro del esquema económico. La menor recaudación obligó a recalibrar el ajuste para sostener el equilibrio fiscal, uno de los pilares del programa del Gobierno. La debilidad de los ingresos redujo el margen para sostener el superávit.
El informe oficial marcó al comercio exterior como uno de los principales factores del deterioro. La recaudación por derechos de exportación alcanzó los $574.547 millones en abril. Ese rubro registró una caída real del 14,3% interanual. La merma respondió a la baja de retenciones sobre productos clave y a una base de comparación elevada tras el fuerte movimiento del año anterior.
En la misma línea, los ingresos por derechos de importación sumaron $588.298 millones. Ese concepto mostró un descenso real del 12,4%. La desaceleración de las compras externas explicó buena parte de ese retroceso.
El IVA también reflejó dificultades. En el tramo impositivo, el organismo recaudador identificó un mayor uso de planes de pago y un aumento de devoluciones vinculadas al sector agrícola. En el componente aduanero, la menor actividad importadora volvió a impactar de forma directa.
El desglose por áreas mostró diferencias marcadas. La DGI registró una suba nominal del 33,6%, impulsada por el impuesto a los combustibles, que creció con fuerza tras una actualización de alícuotas. Otros tributos presentaron subas más moderadas, con el IVA en 30,7% y el impuesto a los débitos y créditos en 35,1%.
La Aduana, en cambio, exhibió un crecimiento mucho más bajo, con apenas 12% nominal. Ese desempeño confirmó el freno en el comercio exterior como uno de los puntos más débiles de la recaudación.
En el sistema de Seguridad Social, los ingresos subieron 26,6% nominal. Los aportes personales y las contribuciones patronales se movieron en línea con ese promedio. Sin embargo, tampoco lograron ganarle a la inflación.
El balance del primer cuatrimestre consolidó la tendencia. La recaudación acumulada llegó a $68 billones, con un aumento nominal del 23,8%. Al descontar la inflación, la caída real se ubicó en torno al 6,5%.
Las transferencias a las provincias siguieron el mismo patrón. En abril, los envíos totalizaron $5,55 billones, con una suba nominal del 28,1%. En términos reales, eso implicó una baja del 3,3%. El acumulado del año mostró un retroceso aún mayor, cercano al 5,7% ajustado por precios.
El cuadro general dejó un mensaje claro. La recaudación no acompañó el ritmo de la inflación y profundizó la fragilidad fiscal. Con ingresos en retroceso, el Gobierno enfrentó una disyuntiva directa: sostener el superávit exigió más recorte del gasto.
