A un mes del asesinato del querido policía de la zona céntrica de San Isidro, los vecinos no lo olvidan y quieren cambiar el nombre de la calle Chacabuco, donde fue ultimado por dos delincuentes que asaltaron un comercio de ropa.
Aldo Roberto Garrido fue asesinado en la mañana del 17 de febrero al intentar frustrar un asalto a un comercio de la zona céntrica de San Isidro. Tenía 62 años y estaba feliz porque pudo evitar que lo jubilen. El oficial sólo quería seguir sirviendo a la comunidad en la que trabajó por más de 31 años.
Pablo, un hombre de casi 50, le dijo a La Noticia Web: “Yo venía a la escuela acá a la vuelta, y cuando salíamos Garrido estaba parado siempre en la esquina”. Todos tienen algo parecido para contar. La anécdota muestra a las claras el vínculo que el oficial mantuvo durante tantos años con los vecinos de la zona.
Ahora, los vecinos quieren cambiar la nomenclatura de la calle Chacabuco para recordar a Garrido. De hecho, pegan calcomanías con su nombre arriba de los carteles indicadores de cada esquina. Además, no hay ni un solo negocio de la zona que no tenga un cartel en la vidriera con la foto del oficial promocionando la iniciativa.
Pero eso no es todo, también incentivan a donar llaves y elementos de cobre para armar un busto en memoria de Garrido. Tienen una dirección de mail de contacto: [email protected].
En la intersección de Chacabuco y 9 de julio, a menos de 50 metros de donde fue ultimado Garrido, el asfalto tiene pintada una leyenda anónima: “Garrido Presente!!! Habrá DDHH para vos o sólo para tus asesinos”.
REPASANDO EL CRIMEN
Garrido fue asesinado el 17 de febrero a las 9.30 al ser baleado por la espalda por dos delincuentes. Intentaba impedir un robo en un local de ropa situado en la calle Chacabuco 361, a pocos metros de los Tribunales de San Isidro y en pleno centro comercial.
El jefe de la Policía Bonaerense, Daniel Salcedo, que se presentó en el lugar del hecho, calificó como un "brutal homicidio, salvaje y cobarde", el crimen de Garrido, quien por disposición del ministro de seguridad bonaerense, Carlos Stornelli, fue ascendido post mortem dos cargos en su jerarquía: de teniente a capitán.
En tanto, una multitud de vecinos y comerciantes de la zona colmaron la Catedral de San Isidro, situada en la avenida del Libertador al 16.000, donde se ofició una misa en memoria del llamado "Policía héroe". "Garrido hoy ofrendó su vida por nuestra seguridad, vamos a pedir por la seguridad para que su muerte no sea en vano", dijo el sacerdote Pedro Oeyen.
Además, la Municipalidad y la Cámara de comercio local dispusieron colocar durante 72 horas carteles negros en oficinas públicas y locales, en señal de duelo.
Garrido intentó evitar el atraco pero fue atacado por los dos delincuentes que le robaron el arma y el cargador, tras lo cual "lo golpearon y lo remataron de tres disparos a quemarropa y a sangre fría" para luego darse a la fuga, indicó Salcedo.
Varios vecinos, con crespones negros en sus ropas en señal de duelo, se concentraron en la puerta del comercio para recordar a Garrido sobre quien una mujer dijo que "era un ángel caminando". "Todo San Isidro está quebrado. Gracias por todo lo que hizo", señaló entre llantos una comerciante, mientras que a su lado, una vecina señaló: "Era tan humano, tan cálido, tan íntegro que era un familiar para nosotros".

