Javier Milei se encuentra en el apuro de definir a su Ministro de Economía. Se enfría la posibilidad de que Sturzenegger ocupe ese lugar por los cortocircuitos que alguna vez tuvo con Macri mientras que el libertario prefiere a Caputo. EL «Toto» fue quien gestionó el máximo endeudamiento de Argentina con el FMI mientras que el ex presidente del Central fue el creador de las Leliqs que hoy día complican a la Economía Argentina.
La danza de nombres para ocupar puestos clave en el área económica se circunscribe, por ahora, al ex ministro Luis «Toto» Caputo (impulsado por Mauricio Macri), Emilio Ocampo, virtual presidente del Banco Central a partir de diciembre, el ex presidente del Banco Central, Federico Sturzenegger, el financista Dario Epstein ,Nicolás Cachanosky autor junto a Ocampo del libro «Dolarización: una solución para la Argentina» y Horacio Liendo autor del plan «bimonetario» para Patricia Bullrich y que en los últimos días se lo acercó al nuevo presidente electo Javier Milei.
Federico Sturzenegger estuvo reunido el viernes cuatro horas con Milei.
El acercamiento del libertario al ex presidente del Banco Central comenzó en 2017, cuando el candidato empezaba a aparecer como una figura mediática apoyando las publicaciones del ex funcionario macrista.
Sturzenegger fue presidente del Banco Central durante la primera parte del gobierno de Macri e integró el equipo económico de Domingo Cavallo, otro que volvió a la palestra de la mano de Milei, y protagonistas del Megacanje y el Blindaje. Una de sus apariciones más recordadas fue su pronóstico “desinflación” de 2017, cuando proyectó para el año 2018 un sendero inflacionario “10% (+ – 2%)». En diciembre de 2017, la meta inflacionaria se había corregido a 15 por ciento y el año 2018 finalizó con una suba de precios del 47,6 por ciento, para entonces la cifra más alta en 27 años, y la vuelta del país a acordar con el FMI.
Para los economistas de Milei la incorporación de Sturzenegger no es una buena opción, dado que fue precisamente el creador de las Lebacs, que ahora convertidas en Leliq, es el problema a resolver para eliminar el Banco Central, que no puede cerrar sin antes saldar esa deuda que suma decenas de miles de millones de dólares.
Sin embargo, la llegada de Sturzenegger al Ministerio de Economía entró en crisis y ahora Javier Milei intenta convencer a Luis «Toto» Caputo para que agarre la cartera en medio de las presiones del Círculo Rojo para que defina esa posición clave.
Caputo venía aduciendo la supuesta resistencia de su mujer para rechazar el cargo, pero fuentes al tanto de las conversaciones confirmaron que en las últimas horas cedió en su negativa y esta abierta la posibilidad que se reúna con Milei. «Si se junta con Milei es porque acepta el cargo, no se va a reunir para decirle que no», agregó la fuente consultada.
El ex ministro de Economía de Macri es un experto en finanzas y su arribo al Palacio de Hacienda tendría un objetivo central: desarmar la bomba de las leliqs, uno de los desafíos más complejos que presenta la economía que hereda Milei. «Yo soy el único que sabe como desarmar la bomba de las leliqs, los planes de Melconian y Sturzenegger no sirven», suele comentar Caputo en la intimidad.
Caputo tiene una vieja relación con Milei que va por afuera de Macri. De hecho, luego de su paso por el gabinete, la relación con el ex presidente no quedó bien, aunque ahora han recompuesto y Macri apoya su desembarco en Economía. Caputo es amigo personal de la infancia de Rodríguez Larreta.
Caputo arrasta supuestamente una mala relación con Wall Street porque muchos fondos quedaron atrapados con la deuda argentina. «Eso no es tan así, son gente grande que jugó y perdió», explica un operador del mercado que conoce al ex ministro y agrega «también hubo tensión con el FMI, pero el diálogo existe y lo conocen».
Años atrás, a Luis “Toto” Caputo en el gobierno de Mauricio Macri lo bautizaron el “Messi de las Finanzas”. En la Inspección General de Justicia (IGJ) sospechan que la comparación del economista macrista con el astro futbolístico no tiene tanto que ver con la destreza sino con la facilidad para el escape porque encontraron otra sociedad anónima en la que “Toto” participaba como accionista principal en la que no quedaron irregularidades por cometer. Los expertos entienden que funcionaba como una “sociedad baúl” para esconder la riqueza de la familia que también apareció en los últimos meses vinculada al financiamiento del grupo ultraderechista Revolución Federal. “Es una sociedad totalmente ficticia”, asegura Ricardo Nissen, titular de la IGJ, y adelanta que presentará acciones judiciales para declarar la nulidad.
