Tienen entre 13 y 17 años. Viven en la villa Los Rusos y Fuerte Apache. Poseen antecedentes por distintos delitos. Hay dos que están prófugos.
Las pintadas en el enorme paredón del cementerio israelita de Ciudadela indican quién domina el territorio. En la villa Los Rusos, el asentamiento ubicado a tan sólo cuatro cuadras del complejo habitacional Ejército de los Andes, conocido por todos como Fuerte Apache, gobierna Claudio, alias “Toto”, el joven de 16 años que está detenido por el brutal ataque que el domingo pasado sufrió el ex futbolista Fernando Cáceres. En la zona también viven otros pibes que caminan la calle con él: “Chanchi”, “Peine”, “Pilo”, “Chuky” y Ezequiel, todos chicos que no superan los 18 años pero que saben lo que es vivir al límite. De la vida. Y de la ley.
“Peine” es el más chico. Es un nene de 13 años. Y un nene con cara de nene. Desde la Policía aseguran que “es el cabecilla de la banda”, pero es difícil creer que a esa edad pueda dirigir un grupo delictivo.
De acuerdo con las fuentes policiales consultadas por PERFIL, serían entre seis y ocho los adolescentes que formarían parte de la banda que, durante los últimos meses, cometió varios robos en la zona. Sobre todo de autos, su principal debilidad. Sin embargo, los investigadores sospechan que son cuatro o cinco los que participaron de manera activa en el robo fallido que dejó a Cáceres al borde de la muerte.
QUIÉNES SON
“Toto” es el terror del barrio. O al menos lo era hasta el lunes pasado, cuando fue detenido y trasladado a un instituto de menores de máxima seguridad de Pablo Nogués. Los nenes que juegan en la calle lo conocen. Y las madres también. “Que esté preso es un alivio para nosotros porque teníamos miedo por los chicos, porque el ‘Toto’ a veces tiraba tiros al aire”, cuenta a este diario una ama de casa de 40 años que vive en Los Rusos.
“Toto”, que vivía con su madre y sus dos hermanos en un pasillo laberíntico de la villa, sería el joven que viajaba como acompañante en el remís robado que la banda utilizó para neutralizar el paso del BMW que manejaba el ex defensor de la Selección.
Como el resto de los integrantes del grupo, tiene antecedentes por distintos delitos. Durante el mes de octubre fue detenido dos veces acusado por “robo calificado”: el viernes 9 en Ciudadela y el sábado 14 en Santos Lugares. En agosto lo demoraron por “tenencia ilegal de arma de uso civil”.
Ezequiel es otro de los principales implicados en el caso Cáceres. Tiene 15 años y sería, según el testimonio de la novia del ex jugador, el joven que gatilló. Desde el lunes pasado está alojado en un instituto de máxima seguridad de La Plata.
Los investigadores sospechan que manejaba el remís y que bajó para intimidar a Cáceres porque era el único de los delincuentes que estaba armado. “Ponelo vos, que sos el que tiene el fierro”, le habría ordenado “Toto”, según el testimonio del remisero que había sido tomado como rehén.
Ezequiel es de Fuerte Apache. Y vivía en un departamento del primer piso de la torre C del Nudo 1, el mismo sector donde creció el más famoso de todos los habitantes: Carlitos Tevez, el astro argentino que juega en el Manchester City.
En la tira 46 del mismo barrio los policías buscaron sin éxito a otro supuesto miembro de la banda: “Pilo”, de 16 años. Según fuentes policiales, este chico también habría participado del robo. Es uno de los prófugos que tiene la causa.
LOS OTROS
“Chanchi” y “Chuky” tienen 17 años. Y también son de Fuerte Apache. Los detuvieron el viernes, en la última redada realizada por la Policía. Ambos están muy comprometidos. Al primero, el matrimonio que viajaba en el Fiat Palio que la banda robó después de balear a Cáceres lo marcó en la rueda de reconocimiento. Además, fue señalado como uno de los sujetos que participó en la sustracción del otro Fiat Siena que el grupo robó el 21 de octubre.
“Chuky” también está en problemas: la novia de Cáceres lo confundió con Ezequiel. Y en la rueda dijo que había sido él quien disparó, aunque fuentes judiciales reconocieron que existen elementos que indicarían que “no” sería el tirador.
Fuente: Diario Perfil. Por Leonardo Nieva / Colaboró: Federico Trofelli
