Los paros y bloqueos sindicales ya ocasionaron la pérdida de producción de al menos 1,3 millones de neumáticos y fomentó el contrabando y la importación para saciar la demanda. Crespo es afiliado al Polo Obrero y muy cercano a dirigentes como Néstor Pitrola, Romina Del Pla y Eduardo Belliboni.
La industria de los neumáticos está paralizada desde hace un tiempo por las protestas en reclamo por los aumentos salariales. El sindicalista que está detrás de la protesta y fue la cara visible de la toma de una oficina del cuarto piso del Ministerio de Trabajo es Alejandro Crespo, secretario general del Sindicato Único de Trabajadores del Neumático Argentino (Sutna) que tomó reconocimiento por el alza en el conflicto durante las últimas semanas.
«Estamos pidiendo un aumento salarial, mientras que las empresas están en un momento económico muy favorable. Queremos volver a trabajar y estar tranquilos», afirmó el secretario general de Sutna en declaraciones a Radio Con Vos. Además, sostuvo que el plan de lucha profundizó porque «durante 22 audiencias las empresas tuvieron la misma posición y repitieron la misma propuesta, que no daba aumento de salario real».
El dirigente, de 47 años, tiene una historia que permite comprender su modus operandi en este tipo de situaciones: ingresó a Fate en 2004 (a los 29 años) por su padre, que trabajaba en la firma ubicada en la localidad bonaerense de San Fernando, en la que abundaban los empleados simpatizantes de las ideas de izquierda. Comenzó a militar en el gremio y en el Partido Obrero. Para él, parar una planta de Fate o tomar oficinas del Ministerio de Transporte junto al corte de calles son prácticas legítimas.
A partir del 2007, como delegado sindical y uno de los hombres más pesados, fue parte de una nueva camada de cuadros que protagonizaron la renovación de la seccional de la localidad, desplazando a la conducción que estaba en ese momento. El discurso potente de Crespo, en contra de la burocracia sindical, generó adherencia en muchos sectores que le permitió ir en ascenso dentro del gremio. Este parate en la producción afectó terriblemente al sector de los neumáticos en ese año.

Crespo, trotskista de formación, llegó a la secretaría general del sindicato en 2016, luego de ganarle las elecciones a Pedro Wasiejko, muy cercano a Hugo Yasky, el titular de la CTA. Esta victoria significó un avance de la izquierda dentro de las empresas. El año pasado fue reelecto gracias a facciones peronistas del gremio. Invierte sus horas laborales en asambleas, plenarios y congresos partidarios en donde predica el repudiable Manifiesto Comunista de Marx y La Revolución Permanente de León Trotsky.
En sí, el eje del prolongado conflicto gremial no es tanto el pedido de aumento de salarios, sino el reclamo gremial de incrementar 200% las horas trabajadas los fines de semana. Fue en ese punto que todas las negociaciones se estancaron hace casi cinco meses. En el medio, hubo 33 audiencias de conciliación en el ministerio de Trabajo y casi 20 paros en las tres fábricas que producen cubiertas en la Argentina que son Bridgestone, Pirelli y Fate.
Los continuos paros y bloqueos sindicales ya ocasionaron una amplia secuela de consecuencias: pérdida de producción de al menos 1,3 millones de neumáticos, escasez, encarecimiento y contrabando de neumáticos desde países vecinos, aumento de las importaciones -al punto que el Ministerio de Economía inició una causa por «abuso de cautelares» en compras al exterior.
Desde abril, las plantas de esas empresas, ubicadas respectivamente en Llavallol, San Fernando y Merlo, provincia de Buenos Aires, trabajan, cuando pueden hacerlo, en medio de huelgas y bloqueos. La reunión que se llevó a cabo hoy en la sede de Callao para discutir las paritarias puede ser un punto de inflexión en la industria de neumáticos. Desde el sector automotriz, ya avisaron que vendrán «tiempos difíciles».
