Desde propuestas simples y concretas hasta apelar a las emociones o enamorar a la juventud, el candidato de la Libertad Avanza fue abriéndose camino en los últimos años con un discurso polémico y novedoso. Los por qué del fenómeno Milei.
Desde el sorpresivo resultado de las PASO del 13 de Agosto, el fenómeno de Javier Milei ha tratado de ser explicado desde todos los puntos de vistas. No faltan análisis con datos de todo tipo para intentar llegar a una conclusión de por qué el electorado se ha volcado en un candidato tan polémico como lo es el de La Libertad Avanza. Mencionaremos algunas especulaciones a continuación.
Podría decirse que su estilo personal, con un lenguaje coloquial y agresivo, logró interpelar el enojo de algunos ciudadanos molestos y decepcionados de como viene manejándose la política en este último tiempo. Asimismo logró acercarse a los jóvenes y ser tomado por ellos casi como un rockstar, influenciándolos desde las redes sociales, un campo muy poco tanteado por la política tradicional (o con muy poco éxito cuando lo intenta).
Al provenir del ámbito privado, se vanagloria de venir y permanecer por fuera de política. Un «outsider» se califica. Además en su discurso apela a lo emocional: Mencionando las carencias que padecen los que menos tienen, habla sobre su infancia difícil con sus padres que hoy en día no tiene trato, se muestra empático y compasivo con sus perros y se aferra a la religión, incluso utiliza un rabino ortodoxo judío o médium para hablar con su perro muerto.
En cuanto a sus propuestas, comenzaron a levantar vuelo en tiempo de pandemia y cuarentenas. Cuando un gobierno restringe es natural que surja una reacción y allí comenzó a tomar impulso el fenómeno Milei.
Referido a lo económico, muchas personas han tomado como bandera la idea de dolarizar, reducir el gasto político, gestionar sin déficit, liberar el mercado, vender compañías nacionales, etc. Es por esto que no les parecen negativas estas ideas. También conectó con una base de la propuesta liberal o neoliberal, defendiendo al menemismo (palabra prohibida en las últimas dos décadas) o a Cavallo como ministro de economía.
Su discurso antifeminista lo posicionó en el conservadorismo que representa una corriente disgustada por el reconocimiento de la lucha de género. En su esquema no hay espacio para el ministerio de la mujer ni para el IVE. En sintonía con lo anterior no existe el espacio para reconocer el lenguaje inclusivo, el colectivo LGBT+ o reconocimiento de derechos de pueblos originarios.
Se puede llegar a pensar que una parte de los votantes que eligieron a Milei son huérfanos de partidos tradicionales: Aquellos que no son antipolítica y creen en el sistema, pero que deben establecer una dolorosa auto crítica sobre el desempeño de los últimos dos gobiernos. Son personas disgustadas, enojadas y hartas. El grupo más amplio con necesidad de castigar al conjunto de la dirigencia política. Son los que encontraron en Milei el vehículo para transmitir un mensaje: “Basta, así no”, “no queremos explicaciones” o “Son un desastre, escuchen lo que expresamos de una vez”. De igual modo se puede observar que antikirchnerista o anti peronista han encontrado en Milei un gran opositor a Cristina, Alberto, Massa o Grabois. Y que Juntos por el Cambio fue moderado en su accionar en 2015 a 2019.
Por otro lado se encuentran los anti casta y los anti sistem, son los que ya no confían en los dirigentes en general y buscan alternativas que “rompan” la polarización desde adentro, pero con firmeza. Son los que ven en Milei una opción que rompa los cimientos del sistema político e incluso a la Democracia tal como la conocemos
Lo cierto es que el candidato libertario pudo impactar muy fuertemente en la ilusión de muchas personas que requieren una real transformación en el modo de hacer política; un grupo muy específico que tiene trabajo pero que no está conforme con la economía, la inflación que no le permite ver un horizonte o planificación y padece fuertemente la relación entre su esfuerzo y la remuneración. El voto es una consecuencia que no se da por una sola razón, es una suma de motivaciones de diversos grupos de personas que las campañas buscan activar con mensajes políticos.
