El proyecto fue presentado por las concejalas oficialistas Georgina Bitz y Verónica Jalil. La capacitación sería obligatoria y permanente. “Es un buen momento para acceder a conocimientos no solamente de lo que es la perspectiva de género, sino también a lo que significa el acceso a derechos de las mujeres, niñas, adolescentes y el colectivo LGTBIQ+”, explicaron.
Las concejalas de San Martín, Georgina Bitz y Verónica Jalil (Frente de Todos), presentaron un proyecto de ordenanza para la implementación de perspectiva de género en la formación y educación vial para obtener la licencia de conducir, con capacitaciones obligatorias y permanentes de los conductores.
Las ediles consideraron que a partir de los 18 años, edad en la que se empieza a tramitar la licencia de conducir, “es uno de los pocos momentos donde el Estado tiene una enorme oportunidad de dialogar con gran cantidad de varones, mujeres, diversidad y disidencias”.
“Es un buen momento para acceder a conocimientos no solamente de lo que es la perspectiva de género, sino también a lo que significa el acceso a derechos de las mujeres, niñas, adolescentes y el colectivo LGTBIQ+, por eso está planteado desde la perspectiva de los Derechos Humanos”, agregaron las concejalas.
El proyecto propone que se implemente “de manera articulada entre la Dirección de Políticas de Género, la Subsecretaría de Derechos Humanos e Igualdad de Oportunidades y la Dirección de Tránsito y Transporte del Municipio”. Y, en su artículo 3, plantea que se establezca “el carácter obligatorio de la formación con perspectiva de género a todas aquellas personas que soliciten su licencia de conducir municipal por primera vez en cada categoría”.

Bitz y Jalil aprovecharon para agradecer a su par de Rosario, Norma López, autora del proyecto inicial, difundido a través de la Red Federal de Concejalas, y que es replicado en distintas ciudades del país.
El proyecto plantea que “lamentablemente la violencia de género en todas sus formas permanece en nuestro acontecer cotidiano, a veces naturalizada en comportamientos y en actitudes recurrentes. El acoso callejero, tan solo para nombrar un ejemplo, es una de las expresiones de la violencia de género y ocurre en el espacio público o de acceso público, de forma diaria”.

Y menciona que “las campañas de prevención y capacitación se orientan a romper el círculo de silencio, a denunciar, a tomar medidas de protección, pero nada se ha trabajado desde la óptica de los varones agresores”.
“Por ello es indispensable impulsar políticas públicas que tengan un impacto real y sostenido en el tiempo, con herramientas pertinentes para paliar las condiciones de desigualdad a las que las mujeres se encuentran sometidas, e incluso romper este mandato de tener que ser ellas mismas las artífices de la prevención y de la solución”, concluye.

