El desembarco de Patricia Bullrich en el Congreso aceleró el salto de diputados del PRO hacia las filas libertarias. En ese contexto, el bloque amarillo abrió negociaciones con distintos espacios para avanzar en un interbloque que les permita sostener su peso político dentro de la Cámara Baja
Desde que La Libertad Avanza decidió absorber a diputados del PRO, se abrió un escenario donde los amarillos evalúan integrarse a un interbloque junto a viejos aliados. La presencia de Patricia Bullrich en el Congreso aceleró la captura de legisladores y, aunque el vínculo con los Milei aún se mantiene en buenos términos, la relación parlamentaria con los violetas exigirá más conversaciones de las imaginadas semanas atrás.
Las tratativas seguirán hasta último momento, pero por estas horas los diálogos se concentran entre el PRO, la UCR oficial, el MID y dirigentes como Miguel Ángel Pichetto y Nicolás Massot, quienes podrían quedar fuera del armado de Provincias Unidas. Si avanzan, se configuraría un interbloque de alrededor de 30 integrantes, un número relevante para negociar con distintos espacios e influir en votaciones determinantes.
Estos sectores ya tienen historia de cooperación: compartieron acuerdos e interbloques previos. El más reciente —aunque breve— reunió al PRO y al MID, pero las elecciones, que los puso en competencia, terminaron desarmándolo. En la Ciudad de Buenos Aires, el MID formalizó su acercamiento al larretismo y, junto a Confianza Pública, conformará un espacio de siete miembros. Ese entendimiento fue clave para reactivar las charlas en el Congreso.
El diputado Álvaro González, cercano a Horacio Rodríguez Larreta, resolvió continuar dentro del bloque PRO, aunque desde hace tiempo mantiene una línea de diálogo con el espacio de Oscar Zago y Eduardo Falcone. Ahora, esos contactos personales pasaron a encuadrarse en negociaciones más institucionales.
Durante los primeros meses del gobierno de Javier Milei, el PRO operó como un acompañante habitual de la Casa Rosada para evitar tropiezos de una gestión que exhibió sus falencias desde la primera versión improvisada de la ley Bases. Pero, tras las elecciones y el crecimiento violeta en Diputados, la oposición dura ya no cuenta con los votos para avanzar en un juicio político, mientras que el Presidente se aseguró los apoyos necesarios para sostener sus vetos.
Con este nuevo escenario, más favorable al oficialismo, el PRO podrá evaluar con mayor detalle las propuestas que impulse el Ejecutivo. En muchas iniciativas habrá respaldo, ya que coinciden en buena parte de sus lineamientos políticos, pero también anticipan que expresarán las objeciones que crean pertinentes. Habrá avales, discrepancias y la defensa de los valores partidarios que, a nivel nacional, encabeza Mauricio Macri.
El vínculo con la Rosada se mantiene estable, aunque con más tensión que en otros momentos. La llegada de Bullrich reactivó una estrategia agresiva de reclutamiento parlamentario. Al principio, incluso dentro del PRO se vio razonable que ciertos diputados se sumaran al oficialismo, sobre todo aquellos que habían llegado al Congreso por la lista de la exministra en 2023. Sin embargo, las últimas incorporaciones encendieron malestar.
El pase de la cordobesa Belén Avico marcó un antes y un después. Tras esa movida, Bullrich incorporó a la santafesina Verónica Razzini —electa en la boleta de Horacio Rodríguez Larreta— y a su compañero provincial Alejandro Bongiovanni.
Desde distintos sectores denuncian que fueron “comprados” por el gobierno con ofrecimientos de cargos o lugares en comisiones de Diputados. En el bullrichismo replican que todos ellos entraron en 2023 mediante la lista de Patricia Bullrich, incluso quienes en las PASO no respaldaron a la exministra porque integraban espacios aliados que luego sumaron sus bancas a La Fuerza del Cambio.
La fuga continuó con José Nuñez, otro santafesino, quien eligió recalar en Provincias Unidas. Él también provenía de la boleta bullrichista, pero no aceptó desembarcar en el oficialismo violeta. Y la lista no termina allí: se mencionan figuras de peso como Cristian Ritondo y Martín Yeza, entre otros que circulan en distintas versiones.
En este contexto llamó la atención el mensaje de la porteña Daiana Fernández Molero, que cuestionó el “cepo” tanto económico como partidario. “Ojalá el PRO vuelva a ser un espacio que atraiga talento y nuevas ideas”, escribió en X. Aun así, no se espera que abandone el bloque amarillo.
En paralelo, la salida de Silvia Lospennato no responde a esta fuga de bancas: en su caso, el PRO entendió que debía asumir en la Legislatura porteña para cumplir el mandato electoral y evitar una candidatura meramente testimonial. Fue una resolución institucional.
Mientras tanto, en medio de este clima enrarecido, Martín Menem redujo drásticamente sus respuestas telefónicas, gesto que se interpretó como un intento de reafirmar autoridad tras meses de cuestionamientos. Aun así, se prevé que retomará el contacto, ya que, pese a superar los 90 diputados propios, el gobierno necesita dialogar con otros espacios para alcanzar los 129 votos del quórum.
Todo indica que la relación entre ambos espacios demandará un nivel de diálogo mayor al previsto inicialmente. De momento, la única comisión que los libertarios necesitan con urgencia es la de Presupuesto, responsable de dictaminar la nueva versión de la ley Bases y enviarla al Senado para su aprobación antes del 31 de diciembre.
