Ante la escalada pública de las disconformidades del espacio radical dentro de la alianza Cambiemos, referentes del gobierno nacional realizaron una serie de actos en conjunto para evitar una ruptura.
No fueron pocos los miembros de la UCR que manifestaron algún grado de disconformidad con funcionarios del PRO por sus modales unilaterales de llevar adelante las conducciones nacionales y provinciales como a la hora de tomar decisiones de relevancia. En este marco, con el objetivo de no debilitar el poder gubernamental y con vistas a 2017, el gobierno nacional, a través de figuras de relevancia como el Jefe de Gabinete, Marcos Peña, y el ministro del Interior y Obras Públicas, Rogelio Frigerio, estuvieron presentes en diversos actos junto a funcionarios del radicalismo.
El lunes fue el primer acto del operativo ‘contención radical’. Peña se mostró junto al hoy bajo perfil, Ernesto Sanz. Con Elisa Carrió, fue uno de los tres pilares que permitieron la creación y posterior triunfo de Cambiemos. La reunión tuvo lugar un hotel boutique de San Telmo. Los acompañaron funcionarios y militantes sub-40 de ambas facciones. El Jefe de Gabinete hizo futurología electoral y se mostró confiado en mantener la unidad y realizar una buena performance: “Para esta altura del año que viene vamos a estar festejando una buena PASO a nivel nacional". En tanto, el mendocino abogó por “bancar” la actual situación y no quebrar la alianza en este período de “transición”.
Al día siguiente, el operativo se trasladó a la provincia de Buenos Aires. María Eugenia Vidal encargó a su ministro de Gobierno, Federico Salvai, la tarea de pacificación. Participaron del encuentro en las oficinas del Banco Provincia el vicegobernador, Daniel Salvador; el secretario del Comité Provincia Radical, Ricardo Sánchez; el diputado Jorge Silvestre; y, entre otros, el senador Carlos Fernández. La presencia de este último, ligado estrechamente a Ricardo Alfonsín, fue vista con buenos ojos por los miembros del PRO. El hijo del ex Presidente de la Nación, el más crítico con los miembros del PRO, se ausentó con motivo: la asistencia al Congreso por el proyecto de reforma política. Del lado macrista se hicieron presentes el intendente de Vicente López, Jorge Macri, que cuenta con serias chances de encabezar una lista de candidatos a legisladores en 2017; Néstor Grindetti, alcalde de Lanús y con un bajo perfil en el último tiempo a raíz del escándalo en su contra que desató la investigación de los Panamá Papers; el ex marido de la gobernadora, y actual intedente de Morón, Ramiro Tagliaferro; el secretario general de la gobernación, Fabián Perechodnik; y el vicepresidente de la Cámara de Diputados, Manuel Mosca.
Más tarde, ese mismo día, Peña y Frigerio se reunieron en el comité de la UCR en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires junto a Sanz, José Corral, titular del partido, y Salvador. La excusa fue el lanzamiento de Cambiemos en la provincia de Santa Fe. El compromiso sellado en ese encuentro significaría la escisión de los radicales del Frente Progresistas en el cual se enrolaron durante las últimas elecciones con los socialistas. En el último tiempo, las relaciones entre el gobernador Miguel Lifschitz y Macri no han sido las más amistosas y no son pocos los que ven en esta incipiente alianza la intencionalidad del ejecutivo nacional de debilitarlos, además de contener y agigantar su propia tropa.
A casi un año de la presentación de listas para las elecciones legislativas del 2017, el PRO intenta cuidar la alianza que le permitió llegar al poder; a pesar de que no hubo rastros de la Coalición Cívica en estos encuentros. De todos modos, de vez en cuando se permite abrir el abanico y mantener canales de comunicación con el sector del peronismo no kirchnerista. El resultado electoral del próximo año será clave para la gobernabilidad de Macri.
