El Congreso entre en el tramo final del año a la espera del ingreso de la IVE, y con el debate presupuestario en ciernes.
El Presupuesto urge
El miércoles está citada una sesión para tratar el Presupuesto 2021 y rige el nuevo protocolo de sesiones mixtas con libre asistencia de diputados al recinto.
Desde Juntos por el Cambio, ya había más de 90 legisladores de la oposición anotados para estar ese día en sus bancas. Es la primera que habrá con debates en vivo desde que comenzó la pandemia. La presión opositora (quienes pidieron sesionar de manera presencial) en Diputados le hizo ceder a Sergio Massa aunque se evitó el costo y la logística de alquilar un recinto aparte.
La oposición confirmará en la reunión de la mesa de Juntos por el Cambio de hoy, que se abstendrá de acompañar el dictamen del oficialismo (hay visiones discordantes), que el viernes aprobó una segunda versión que incluyó 40 artículos nuevos del cálculo presupuestario.
El desembarco masivo de los diputados en el recinto no será para buscar un consenso, sino que buscará ser un festival de la presencialidad y una nueva denuncia de la oscura afición del Gobierno por la virtualidad.
El Aborto abre nueva grieta e incertidumbre
En el tema del aborto, se quedan esperando verdes y celestes a que el Gobierno resuelva cuándo va a presentar, o no, el proyecto de despenalización. En Casa Rosada, admiten que la iniciativa (si bien fue presentada en campaña y hay convicción en el Presidente) busca ser un golpe de efecto, que corra el eje de discusión de la pandemia y la crisis económica. “Cuando sea necesario” se presentará, explican en Casa de Gobierno.
Los verdes empiezan a sospechar de la seguridad del Gobierno en abrir esta batalla antes de fin de año. Por eso han girado su campaña hacia un proyecto que se presentó el año pasado con firmas de todos los bloques, en cabeza de la exdiputada Victoria Donda, y que lleva las firmas, entre otros, de Martin Lousteau, Brenda Austin, Silvia Lospennato (UCR y PRO respectivamente) y hasta el propio Máximo Kirchner. No esperan al de Vilma Ibarra, que todavía no es conocido. Al mismo tiempo, la iniciativa del PEN contará con otro paroyecto paralelo denominado, “programa de 1000 días”. Una concesión que Fernández debió hacer ante la Iglesia. En concreto, se trata de un subsidio para acompañar a madres gestantes que decidan seguir adelante con el embarazo. Por ahora, el poroteo es amplio en ambas cámaras, aunque las grandes dificultades continúan estando en el Senado, de larga tradición conservadora.
