El intendente redoblará la apuesta con comunicación de campaña que hará eje en los logros de la gestión. Su trabajo en el distrito es señalado como ejemplo a seguir por otros Jefes Comunales que deben defender sus territorios.
El intendente de San isidro Gustavo Posse logró un buen desempeño electoral en las PASO y superó el 40% en la comuna, con 83 mil votos de los vecinos. Sin embargo en el oficialismo quieren mejorar la cosecha el 27 de octubre.
Los intendentes de Juntos por el Cambio encabezan una cruzada heroica en las elecciones Generales. Deberán defender sus territorios con una boleta que trae el peso de la mala imagen del presidente Mauricio Macri, pero que también trae el nombre de María Eugenia Vidal, mucho más amigable para el bonaerense. En San Isidro Gustavo Posse logró esquivar la oleada del Frente Todos y la desaprobación del ciudadano a la gestión nacional.
Las razones del triunfo de Posse se encuentran en la marca registrada que tiene la gestión en el distrito desde hace años, y en los servicios y programas municipales que se sustentan con las arcas locales, por fuera de la coyuntura nacional y bonaerense. En este terreno se focalizó la campaña del oficialismo local durante las semanas previas a las PASO. Hubo algunas polémicas, pero con el diario del lunes fue lo más acertado. En San Isidro se eligió priorizar la comunicación de la gestión por sobre la propuesta nacional, aunque nunca se escondió el sello partidario.
Además, la comuna pudo realizar múltiples obras con el respaldo de la gobernación bonaerense. Posse, al igual que el resto de sus colegas en el conurbano, tiene la difícil misión de respaldar y apoyar a la gobernadora María Eugenia Vidal pero defendiendo la boleta local para ganar en el territorio.
De hecho, Gustavo Posse, Jorge Macri en Vicente López, y Joaquín de la Torre en San Miguel con la candidatura de Jaime Méndez, son los Jefes Comunales que instruyen con su ejemplo el trabajo de comunicación y campaña a los demás intendentes. Todos tienen el visto bueno de María Eugenia Vidal, que sabe que dar vuelta el resultado frente a Axel Kicillof es casi imposible, a pesar de los mensajes utópicos que bajan desde Casa Rosada. La gobernadora no quieren hundir a sus intendentes y les facilitará todas las armas disponibles para fomentar el corte de boleta y el discurso municipalista. Una postura diametralmente opuesta a la que tuvo Macri cuando le propusieron desdoblar las elecciones para evitar que caiga la administración bonaerense.
En ese marco, Posse continúa firme con su mensaje local. En las calles de San Isidro aparecerá la cartelería con su nombre y el de María Eugenia. La campaña empezará tarde, como suele hacer el oficialismo, para evitar saturar al vecino con mensajes electoralistas. Entre tanto, aún se estudia el trazo fino del mensaje de las urnas el pasado 11 de agosto.

