El referente gremial marcó diferencias al ausentarse de reunión entre la CGT y la UIA.
La foto de días atrás con el presidente Alberto Fernández en Olivos, con la cúpula de la CGT y las cámaras empresarias más importantes, tuvo un ausente: Hugo Moyano.
El líder camionero recibió elogios e boca del Presidente semanas atrás, en el Sanatorio Antártida, pero sin embargo mantiene desconfianza con sus pares de la CGT, que desde el 2015 han mantenido posiciones más moderadas.
En el contexto del aislamiento, mucho dirigentes gremiales han resignado salarios y privilegiado mantener los puestos de trabajo.
En ese marco se dio la reunión en Olivos. El Gobierno viene instrumentando una serie de herramientas en el contexto de la crisis, aunque hay mucha queja por parte de los privados en la demora de las implementaciones.
La ausencia de Moyano marca una nueva toma de distancia respecto de la cúpula cegetista que funciona de manera unificada, y es un gesto en la acumulación de poder su propio proyecto. Moyano, prefiere el diálogo directo con el Presidente, aunque vale recordar que su vocación de que un referente suyo conduzca el ministerio de Transporte, quedó trunca, y ese lugar lo ocupó Mario Meoni, del ala de Sergio Massa.
Moyano, tomó distancia del acuerdo marco entre la UIA y la CGT para suspender trabajadores sin tareas con una rebaja de los sueldos: “Queremos apoyar al Gobierno, pero es fácil para el dirigente que se baje el salario porque total el que se perjudica es el laburante”, sostuvo.
“Nosotros no vamos a reducir el salario para nada porque las cosas aumentaron un montón y no es responsabilidad del trabajador”, destacó en declaraciones radiales el sindicalista, que aclaró que “lo que firmó la CGT no tiene incidencia sobre todas las organizaciones, porque, si bien pertenecemos a la CGT, no estamos adheridas a esta conducción”.
«A nosotros no nos cabe, es para gremios que tendrán que adaptar los salarios a la situación que se vive”, agregó en ese marco.
Hace diez días, el secretario adjunto de Camioneros, Pablo Moyano, había afirmado que la CGT “debería ser un poco más exigente para que los empresarios no despidan y no suspendan trabajadores”.
