Macri, mientras insinúa que es oportuno vender a Riquelme, critica a Bianchi y a la mala administración económica. El Virrey le responde metiéndose en el terreno político. La actual dirigencia hace catarsis y le reprocha antiguas decisiones del “Ingeniero”. ¿Volvió el cabaret?
La última década del Club Boca Juniors, en lo institucional, económico y deportivo, fue brillante. Los hinchas xeneizes sabían que, hasta en los peores momentos futbolístico, el equipo les traía una alegría bajo el brazo.
Aquellos años dorados, en los que los Bianchis, los Macris, los Palermos, los Sernas, los Riquelmes y los Guillermos no se cansaban de levantar copas internacionales, hoy se recuerdan con nostalgia. Cuando los resultados no son los esperados, las peleas y las diferencias históricas se potencian. Muchos de aquellos protagonistas continúan en escena actualmente; otros, los que ya no están, son llamados por el periodismo a opinar para aumentar las internas en el complejo Mundo Boca.
VOLVIÓ EL CABARET
Si no ocurre ningún milagro, de los que Boca tiene acostumbrado a sus simpatizantes y detractores, el 2009 sería el único año de la última década en la que no logró ningún campeonato. Además de naufragar por la mitad de tabla, a diez puntos de los punteros (Banfield y Newell´s), el xeneize se encuentra sin posibilidades de disputar la Copa Libertadores de 2010.
Al clima dentro del plantel, donde la resistencia a las actitudes del conflictivo –y apagado, futbolísticamente hablando- Juan Román Riquelme crece día a día, se le suma las malas finanzas de los dirigentes y las discusiones públicas entre dos eslabones fundamentales de la década dorada de Boca Juniors.
“No se entiende bien cuál es su función”, había dicho hace unos días el ex presidente de la entidad Mauricio Macri, en relación al cargo de manager que cumple Carlos Bianchi desde el año pasado. El pelado no se quedó callado, y sin ponerle paños fríos a la discusión, le respondió: “Me parece bien que como socio de Boca se preocupe por lo que hace el manager, pero yo también tengo derecho a preocuparme como ciudadano porteño en saber qué es lo que hace el jefe de Gobierno”.
Estas declaraciones sólo sirven para generar más desorden en la entidad y más frustración en las tribunas, que se suman a su pésima actualidad económica y deportiva.
En su aparición mediática, Macri también criticó al actual presidente de Boca, Jorge Ameal, por haber cerrado el último balance con un déficit de 11 millones de pesos. Para terminar, hasta se animó a sugerir que sería oportuno para el club aprovechar la oferta que el Corinthians hizo por Riquelme. El conjunto brasileño le está pisando los talones a Román y realizando gestiones para contratar sus servicios desde principios de año.
Como respuesta, desde el oficialismo del club, salieron dos dirigentes a responderle. “Que Macri se quede tranquilo. Si hay problemas responderemos con nuestro patrimonio. Y que no se olvide que él, cuando quería ser Jefe de Gobierno de la Ciudad, pagó 1.500.000 dólares para tener a Riquelme nada más que seis meses”, aseguró Juan Carlos Crespi, vicepresidente tercero. En la misma línea actuó Horacio Palmieri, vocal suplente y con fuerte influencia en el fútbol profesional, que recordó: "Lo de Mauricio fue brillante, nadie lo niega. Pero en su momento, con él, el club se endeudó en 40 millones de dólares. Y trajo a Balbo por 1 millón para casi no jugar. Y por el chileno Pedro González puso 2 millones".
SI ESTO FUERA POCO…
Mientras que la mala relación Palermo-Riquelme ya es conocida, ahora se suma la interna entre Bianchi y Basile. El primero le critica al "Coco" desde la selección de refuerzos hasta sus cábalas.
Ante el reclamo de Basile de la necesidad de un delantero, el Virrey afirmó: "¿Para qué vamos a comprar un delantero si en Boca tenemos grandes jugadores? Además de Palermo y Viatri, están Mouche y Noir, y también Gaitán".
Por Gonzalo Cores
