En la discusión se metió la vicepresidenta Villarruel, que lo calificó como «espantoso».
La Cámara de Apelaciones en lo Contencioso Administrativo y Tributario de la Ciudad de Buenos Aires revocó la medida cautelar que mantenía suspendido el millonario proyecto de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. La decisión judicial deja firme la factibilidad urbanística otorgada por el Gobierno de la Ciudad, permitiendo que la institución religiosa retome los planes para edificar un mega complejo de casi 30.000 metros cuadrados en una de las zonas con mayor valor patrimonial del Microcentro porteño.
La obra proyectada se ubicará en la manzana delimitada por la Avenida Córdoba y las calles San Martín, Viamonte y Reconquista, en el barrio de San Nicolás. El diseño arquitectónico contempla el levantamiento de un templo principal de 36,5 metros de altura, un edificio de oficinas administrativas y un parque interno parquizado de acceso público que albergará una gran escultura de Jesucristo. El complejo también contará con múltiples niveles de estacionamientos subterráneos y áreas técnicas.
La reactivación del proyecto encendió las alarmas de diversas organizaciones de preservación urbana y de las autoridades de la Iglesia Católica local. El principal eje del reclamo es la cercanía de la mega obra con el histórico Monasterio de Santa Catalina de Siena, fundado en 1745 y declarado Monumento Histórico Nacional.
El conflicto escaló a nivel nacional tras el fuerte pronunciamiento público de la vicepresidenta de la Nación, Victoria Villarruel, quien manifestó un rotundo rechazo a la edificación a través de sus redes sociales. La titular del Senado calificó el proyecto arquitectónico como «espantoso» y argumentó que una estructura de semejantes dimensiones quiebra el paisaje tradicional de la manzana porteña.
Asimismo, cuestionó la identidad del proyecto al afirmar que proviene de un «grupo religioso foráneo que en nada representa el sentir ni las tradiciones de nuestro pueblo».
Ante las críticas de la vicepresidenta, la comunidad mormona en Argentina expresó su profunda preocupación y sorpresa mediante un comunicado de su director de comunicación, Carlos Cantero. Desde la institución recordaron que profesan la fe en Cristo, que cuentan con más de un siglo de historia formal establecidos en el territorio nacional.
