En la Casa Rosada buscan desacreditar la marcha en defensa de las universidades públicas y se preparan para aplicar el protocolo en caso de incidentes. El plan secreto para arancelar «a largo plazo», que comenzaría con el aporte voluntario para egresados. Milei presiona por las auditorías.
En el círculo más cercano al presidente Javier Milei reconocen que tienen una estrategia que incluye la posibilidad de establecer «aranceles en las universidades públicas nacionales», en consonancia con una propuesta previamente presentada por el líder libertario durante la campaña electoral. Sin embargo, admiten que esto solo sería factible en el «largo plazo«, una vez que la mejora de la economía permita a la mayoría de los estudiantes de clases medias y bajas contar con «ingresos dignos» para su sustento y para costear sus estudios.
Uno de los principales asesores del presidente Javier Milei expresó que en la Casa Rosada reconocen que será una marcha universitaria multitudinaria este martes, desde el Congreso hasta Plaza de Mayo. En ella se reclama la actualización del presupuesto para mantener en funcionamiento a las universidades frente a los aumentos de costos provocados por la inflación.
Mientras tanto, en la Casa Rosada estarían considerando un plan que, según dijeron, están trabajando los rectores del Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) para comenzar a financiarse en el corto plazo: un «aporte voluntario de estudiantes ricos que hayan egresado de las universidades públicas«.
Consultadas sobre el plan para reformar el sistema universitario público y gratuito, fuentes del entorno presidencial admitieron que «se están contemplando diferentes modelos«. «No se trata de implementar aranceles en el corto plazo, sino de obtener financiamiento de los graduados para crear un fondo. Es un plan que inicialmente no tiene relación con el Gobierno, sino un esquema que están considerando las universidades, el cual contempla que los egresados multimillonarios puedan contribuir voluntariamente a un fondo de financiamiento universitario».
«Es un esquema en el que están trabajando las universidades y nos lo han hecho saber«, reconoció un asesor importante con despacho en la Casa Rosada.
A la vez, ratificó cuál sería el plan de Milei para las universidades, que se implementaría cuando mejore la economía y el poder adquisitivo de los asalariados, de manera que puedan costear sus estudios.
Según advierten en la Casa Rosada, «actualmente, el perfil de los que más se gradúan de las universidades públicas como la UBA son estudiantes de familias adineradas, de clase alta, que no tienen problemas para subsistir, cuentan con recursos, y financian sus estudios con el IVA de los productos que consumen, como los fideos que pagan los chicos pobres del Chaco». «Los que más abandonan sin terminar las carreras son los estudiantes de clase media y baja», señalaron.
«Creemos que lo mejor para financiar a los pobres es el mercado. Hoy quienes manejan las universidades adoptan posturas nobles y las distorsionan para mantener su status quo. Todos sabemos que las universidades son un negocio», insistieron en el entorno de Milei, criticando duramente la politización de los rectores y las autoridades universitarias.
En ese contexto, cerca de Milei reconocen que el plan de establecer aranceles no es factible aplicarlo ahora, porque «no puedes pretender cobrar por la educación universitaria a personas que no pueden ni comer. Pero seguimos convencidos de que los sistemas de salud y educación deberían ser de pago«.
En esa línea, la misma fuente agregó: «Hay multimillonarios que se gradúan y podrían aportar a un fondo que funcione como apoyo o ayuda a las universidades, de manera voluntaria«.
Y añadieron: «Nosotros no tenemos un plan concreto por ahora, pero creemos que las universidades deberían autofinanciarse y que aquellos que no puedan pagar deberían ser becados mediante un sistema similar al estilo norteamericano, como los vouchers».
Cerca de Milei, expresaron que en cuanto al tema de las auditorías, el Gobierno buscará llegar a un acuerdo y avanzar: «Claramente, las universidades son autónomas, pero son financiadas por el estado, por lo que creemos que si son autárquicas, deberían financiarse por sí mismas», insistieron, «y la ley obliga a realizar auditorías».
Mientras tanto, el gobierno intentó reducir la posibilidad de enfrentamientos durante la marcha del martes 23, cuando a partir de las 14 horas comiencen a movilizarse las primeras columnas de estudiantes, a las que se sumaron partidos políticos y movimientos sociales de la oposición en rechazo del ajuste al presupuesto universitario de la administración libertaria. Este último salió a rechazar las denuncias sobre el inminente cierre de las casas de altos estudios y acusó a los rectores de politizar la marcha.
«Si hay 1 millón de personas que van a la marcha, no puedes pretender que marchen por las veredas, así que vamos a aplicar el protocolo de manera razonable, si llega a haber incidentes o rompen algo«, se refirió otra fuente.
A la vez que relativizó las declaraciones de la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, sobre posibles infiltrados: «Si hay infiltrados, tendrán que hacerse cargo ellos, los que convoquen», dijeron cerca de Milei.
