El Congreso Nacional del partido debió ser suspendido tras los violentos incidentes entre representantes bonaerenses de la fuerza, liderados por el diputado K Ariel Basteiro, y hombres que apoyan al aliado de Carrió, Rubén Giustiniani.
El Congreso Nacional Extraordinario del Socialismo del día sábado debió ser suspendido en medio de violentos incidentes entre representantes bonaerenses de la fuerza, liderados por el diputado aliado al kirchnerismo Ariel Basteiro, y el oficialismo partidario, encabezado por el senador Rubén Giustiniani.
Giustiniani acusó a "empleados del Gobierno nacional que cumplieron su objetivo y rompieron el Congreso Socialista, impidiendo que delibere democráticamente" en un recinto de Costa Salguero, en la costanera porteña.
"El Gobierno impidió que se realice el Congreso Socialista", resumió el titular del histórico partido.
La cúpula de la fuerza tenía previsto intervenir el distrito bonaerense por el acercamiento al kirchnerismo de los principales referentes del grupo, entre ellos Basteiro, el vicejefe de Gabinete Jorge Rivas y el secretario de Relaciones Parlamentarias de la Jefatura de Gabinete, Oscar González.
En ese contexto, comenzaron los roces durante la acreditación de los congresales de la provincia, que pretendían lograr el ingreso de sus militantes al predio de Costa Salguero, donde se iba a desarrollar el cónclave.
La organización no dejó ingresar a los militantes que llegaron junto a Basteiro y González, y comenzó un enfrentamiento entre los bonaerenses y el personal de seguridad del lugar, que se mantenía inflexible en su postura.
En medio de la disputa, sufrieron cortes tres representantes bonaerenses, que fueron asistidos en el Hospital Fernández, y se registró rotura de vidrios y destrozos en el predio ubicado en Costanera Norte.
La diputada y miembro de la mesa ejecutiva del PS Silvia Augsburger explicó que se tomó la determinación de suspender el encuentro "para garantizar la integridad física de quienes estaban adentro del recinto", ante la amenaza de un grupo que "vino con palos y piedras, tiró bombas de humo y le pegó a la gente" que se encontraba presente.
"El grado de violencia siempre sorprende, pero lo que no sorprende es el hecho de que el Gobierno nacional intente un montón de mecanismos para impedir que los partidos funcionen", denunció la diputada, que justificó su acusación en que González es un flamante miembro de la administración kirchnerista.
González salió también a defender la postura de su sector y señaló que con la suspensión del Congreso "se desmoronó un intento artero y avieso de destituir a las autoridades de la provincia de Buenos Aires", se quejó.
El funcionario adjudicó la violencia a "un grupo muy grande de patovicas contratados por la conducción que agredieron a los congresales que pretendían ingresar" al lugar y rechazó la responsabilidad de los integrantes del ala bonaerense en los disturbios.
Según explicó, la conducción "intentó incorporar a la Carta Orgánica una figura que nunca existió en 112 años de socialismo, que es la intervención" de una provincia, y remarcó que el distrito "tiene un desarrollo normal, que convocó a elecciones para el próximo 30 de noviembre, avalado por el juez con competencia electoral, Humberto Blanco", dijo.
Los oficialistas "no admiten la discusión interna, quieren generar un partido rígido, cerrado, autoritario y con actitud stalinista", alertó González, quien mantiene un enfrentamiento con el actual titular del partido Giustiniani. Tras la suspensión, la mesa partidaria se volverá a reunir en los próximos días para definir una nueva fecha de realización del Congreso, con nuevas condiciones para evitar la reiteración de incidentes.
Las diferencias entre el PS de la provincia y Giustiniani se volvieron irreconciliables después de las últimas elecciones generales cuando el titular partidario acompañó a Elisa Carrió en la fórmula presidencial, y el grupo de Basteiro y de González respaldó a la mandataria Cristina Kirchner.
