Las diferencias entres las dos grandes bancadas y las internas hacia el interior de cada uno de los espacios han dejado al Parlamento con muy bajo nivel de actividad.
Una sesión en Diputados y otras dos en el Senado. Ese es el resumen de la actividad legislativa en los primeros 100 días de 2022, un año que por ser no electoral prometía un intenso debate y su consecuente aprobación de leyes.
Sin embargo, el letargo se sigue extendiendo y se estima que hasta al menos los primeros días de mayo no habrá sesión en ninguna de las dos cámaras.
Diputados inició el último martes la discusión para sacar una nueva ley de alquileres, en una dinámica que según reconocen en varios sectores, pero que solo la izquierda denuncia en público, se ve influida por el fuerte lobby de parte del sector inmobiliario.
La lista de invitados a la reunión de la Comisión de Legislación General un poco así lo demuestra, ya que cerca de treinta de los 43 expositores llegaron en representación de colegios de corredores, martilleros y de agrupaciones de inmobiliarias de distintos puntos del país. Con menos fuerza hubo participación de asociaciones de inquilinos, cooperativas de vivienda y organismos de defensa del consumidor.
Mañana se retomarán las jornadas de debate que culminarán el miércoles 27 de abril, con la perspectiva de encauzar la veintena de proyectos y llegar a un puñado de dictámenes. En líneas generales, todos buscan modificar el plazo de tres años para los contratos, que resultó un fracaso en la práctica, y la indexación anual, que complicó a ambos lados en un contexto de alta inflación.
A este ritmo, recién para la primera semana de mayo se podría pensar en una sesión para tratar este asunto y cumplir con el plazo de tratamiento de treinta días en la Cámara Baja y los noventa días totales que prometió el presidente del cuerpo, Sergio Massa, para llegar a una nueva ley.
Los planes podrían volar por los aires si es que el oficialismo decide ceder en el marco de la disputa por la reforma del Consejo de la Magistratura y encarar ciertos cambios para sumar votos opositores.
No sería la primera vez que un texto salido del Senado, con el aval de la vicepresidenta Cristina Kirchner, tiene que sufrir modificaciones ante una Cámara baja menos homogénea, pero por el momento no hay indicios de cambios drásticos de parte del Frente de Todos. Por lo pronto, el titular del bloque oficialista pide “tiempo” para tratar la cuestión.
En el caso del Senado, el próximo martes se retomará la discusión en las comisiones de Legislación General y de Presupuesto y Hacienda, en torno al proyecto de Oscar Parrilli para crear un blanqueo para pagarle al FMI, con fondos de evasores en el exterior y destinarlos al pago de la deuda.
La reunión de mañana se centrará en el rol de los bancos en la fuga de capitales, y allí fue invitada Magdalena Rúa, quien realizó una investigación sobre el caso del HSBC, que colaboró con el blanqueo de dólares fugados. Por fuera de estos temas, sigue pendiente una agenda de asuntos económicos en su mayoría impulsados por el Poder Ejecutivo, que no pudo ser tratada en sesiones extraordinarias y que todavía espera su turno.
Las mismas fueron habladas por Alberto Fernández y Massa hace días atrás, en una reunión en la Casa Rosada. Entre los puntos más destacados figuran: promoción agroindustrial, el fomento a la industria automotriz y a la construcción y la ley de electromovilidad y la cadena de valor para el litio, entre otros puntos.
