El jefe de Gobierno porteño, quien lleva a Gerardo Morales de vice, sumó el apoyo de varios jefes comunales a último momento. Sin embargo, Patricia Bullrich, su rival interna, cuenta con 22 a favor. Las diferencias entre Abad y Posse y el reacomodamiento hacia adentro.
Ruptura
Pero algo pasó o, mejor dicho, algo se rompió. Pese a que, al igual que desde el PRO, los jefes comunales pedían ir con una lista local que pueda llevar las dos boletas, Bullrich no cedió. Y, de a poco, comenzó un plan de convencimiento de la línea que lleva a Gerardo Morales, titular del comité nacional y precandidato a vicepresidente, para sumar adhesiones.
A saber: Víctor Aiola (Chacabuco), Salvador Serenal (Lincoln), Martín Randazzo (General Lamadrid) y Javier Olaeta (Arrecifes), quienes se sumaron a los seis antes mencionados.
Tanto Flexas como Esteban Santoro (General Madariaga), Emilio Cordonnier (Ayacucho) y Nahuel Mitterlbach (Florentino Ameghino) buscaban llevar ambos boletas. Pero ante la negativa, los últimos tres quedaron en el armado de Bullrich.
Respaldos
La exministra de Seguridad tendrá mayor cantidad de partidos gobernador por el radicalismo a favor (22 a 10). Sin embargo, todo cambió a la hora del peso del padrón electoral de cada distrito donde, la línea de Larreta cuenta con San Isidro y Tandil, los dos distritos más grandes en población con los que cuentan los boinas roja.
Lo cierto es que el cierre no dejó satisfechos a muchos. Y más allá de cómo se hayan acomodado. “No se están mirando los municipios. Hay enojo y mucho desconcierto por cómo se manejaron muchas cosas. Nos sigue marcando la cancha la mirada de CABA o del Conurbano cuando vivimos otras realidades y encima nos tenemos que bancar que nos pongan candidatos seccionales de otros lados”, le dijo a Ámbito un intendente radical.
Así las cosas, el radicalismo saldrá a votar una vez más sin contar con candidato propio para las nacionales ni para las provinciales, pero con la confianza de mantener los distritos propios.
