La reforma del régimen de zonas frías encontró nuevos obstáculos en el Senado luego de que sectores aliados reclamaran beneficios adicionales para la Patagonia. El debate complica los planes del oficialismo y vuelve a exponer las dificultades de Patricia Bullrich para reunir consensos en la Cámara alta
Las dificultades del oficialismo para avanzar con su agenda legislativa volvieron a quedar expuestas en el Senado. La titular del bloque de La Libertad Avanza, Patricia Bullrich, sigue sin conseguir los consensos necesarios para destrabar proyectos impulsados por la Casa Rosada, y uno de los casos más evidentes es el de la reforma del régimen de zonas frías, una iniciativa que ya enfrenta nuevos obstáculos y amenaza con regresar a Diputados para una segunda revisión.
La propuesta había logrado superar su paso por la Cámara baja luego de arduas negociaciones con gobernadores y legisladores de distintas provincias, incluyendo beneficios para regiones que no integraban originalmente el esquema. Sin embargo, al llegar al Senado comenzaron a multiplicarse las objeciones y aparecieron nuevos reclamos que complicaron aún más el escenario.
El régimen vigente había sido promovido por Máximo Kirchner durante la gestión de Alberto Fernández y amplió los subsidios al consumo de gas en amplias zonas del país. Desde sectores cercanos al oficialismo libertario consideran que aquella política profundizó los desequilibrios energéticos heredados de los gobiernos kirchneristas.
Con el desembarco del proyecto en la Cámara alta también comenzó a discutirse uno de los puntos más sensibles de la reforma: la modificación del esquema de descuentos, que dejaría de calcularse sobre el monto total de la factura para aplicarse sobre el costo de generación del gas, un componente considerablemente menor dentro del servicio.
A fines de mayo, un legislador aliado describió las dificultades que enfrenta la iniciativa. “Nos mandaron a activar un palazo en las facturas, con el invierno que se asoma y quieren, en paralelo, que discutamos el etiquetado frontal de los alimentos. Uno trata de comprender, pero es cada vez más difícil”.
En medio de ese debate apareció una nueva propuesta impulsada por el senador santacruceño José María Carambia, del espacio Moveré Santa Cruz, quien presentó un proyecto para crear un régimen especial destinado a Santa Cruz y Tierra del Fuego. La iniciativa establece una “bonificación adicional por ‘Zona Polar’, aplicable a los consumos residenciales de gas natural por redes y al gas propano”, equivalente al “SETENTA POR CIENTO (70%) de los cuadros tarifarios plenos establecidos por el ENARGAS”.
Además, la propuesta contempla que “los usuarios residenciales comprendidos en el Régimen Zona Polar gozarán de la exención del Impuesto al Valor Agregado (IVA) respecto de la prestación del servicio público de gas natural por redes y gas propano”.
En los fundamentos del proyecto, Carambia argumentó: “Durante los últimos años, los aumentos tarifarios impactaron fuertemente sobre los usuarios residenciales de la región, generando facturas imposibles de afrontar para miles de vecinos. La eliminación de bonificaciones, la reducción de subsidios diferenciales y el incremento sostenido de tarifas provocaron un deterioro significativo en la capacidad de pago de los hogares patagónicos”.
El legislador también sostuvo que “a ello se suma una realidad paradójica: Santa Cruz es una de las principales provincias productoras de gas natural de la Argentina”. Y agregó: “La región aporta recursos energéticos estratégicos para el país, mientras sus habitantes afrontan costos crecientes para acceder a un servicio esencial”.
Las discusiones sobre zonas frías también reactivaron otros debates vinculados al financiamiento provincial, las deudas acumuladas y el destino de distintos fondos fiduciarios. En algunos despachos del Congreso aseguran que la discusión volvió a poner bajo la lupa decisiones adoptadas por la Nación para sostener el superávit fiscal, uno de los principales objetivos económicos del gobierno de Javier Milei.
Dentro de este escenario, varios legisladores cuestionan la estrategia de negociación desplegada por Bullrich. Desde diciembre, la senadora no incorporó a Carambia ni a Natalia Gadano dentro de los esquemas habituales de construcción de mayorías, una situación que ahora vuelve a pasar factura.
Las advertencias sobre las dificultades del proyecto no sólo llegaron a la titular del bloque oficialista, sino también a otros funcionarios nacionales y referentes políticos con participación en la estrategia parlamentaria. Entre algunos aliados comenzó incluso a crecer la desconfianza respecto de los mensajes que llegan desde el Senado hacia Balcarce 50.
El conflicto por los pliegos judiciales de la semana pasada y las idas y vueltas registradas durante aquella sesión reforzaron las dudas de distintos sectores sobre la conducción política de la ex ministra de Seguridad. Algunos recuerdan que situaciones similares ya habían ocurrido durante los primeros meses de gestión y advierten que esos antecedentes tampoco terminaron favoreciendo al oficialismo.
