El dirigente camionero anticipó que la central obrera acompañará «de formar masiva» la movilización del 23 de septiembre a favor de CFK. Cómo está la tensión interna entre los distintos sectores sindicales.
El secretario general de la Confederación General del Trabajo (CGT), Pablo Moyano, confirmó que el 23 de septiembre, día que la vicepresidente de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner, dé su alegato por la causa Vialidad, la central obrera marchará de «forma masiva» en apoyo a la referente del Frente de Todos.
«La CGT está en estado de alerta y movilización. Se habla de un acto el 23 de septiembre, cuando la Vicepresidenta declare (en el marco de la causa Vialidad) y vamos a acompañar de forma masiva también a esa movilización», afirmó el dirigente camionero a C5N.
En principio, a pesar de las declaraciones de Moyano, desde el interior de la central sindical indicaron a fuentes periodísticas que esto no es así. Es decir, negaron la adhesión a la concentración en favor de la vicepresidente: «Será un acto de su agrupación política. No involucra a la CGT. Lo que haga Pablo Moyano está dentro de su soberanía, pero no está en nuestra agenda».
Hace dos semanas, luego del atentado sufrido por Cristina cuando ingresaba a su departamento de Recoleta, el sector kirchnerista de la CGT, liderado por los Moyano, planteó la posibilidad de llevar a cabo un paro general. Sin embargo, la negativa de los sectores más alejados al oficialismo hicieron que desistieran de esa posibilidad.

Luego de aquella decisión, el secretario gremial de la CGT, Mario Manrique (SMATA), uno de los principales aliados de Pablo Moyano en el Fresimona (Frente Sindical para el Modelo Nacional), criticó a sus colegas cegetistas porque consideró que luego del intento de atentado la central obrera tendría que haber abandonado el «equilibrio político» y «tomar posición» sobre el ataque.
El otro sector, mayoritario en la CGT, está capitaneado por “los Gordos” (Héctor Daer, de Sanidad, y Armando Cavalieri, de Comercio), los independientes (Andrés Rodríguez, de UPCN; Gerardo Martínez, de la UOCRA, y José Luis Lingeri, de Obras Sanitarias) y el barrionuevismo (Carlos Acuña, de estaciones de servicio), más aliados como Jorge Sola (seguros) y Sergio Romero (UDA).
Por otro lado, la imposibilidad de consenso para realizar un paro general en todo el país llevó a que aumente el enfrentamiento entre Moyano y Daer. El líder de Sanidad argumentó que la CGT ya había decidido marchar ese día hacia la Plaza de Mayo y que una protesta como la que querían sus rivales podía contribuir a empeorar el clima político. Para el dirigente camionero, si no realizaban una fuerte medida de fuerza, que incluyera una movilización ante la Corte, «nos van a llevar puestos la derecha, la Justicia y los medios».
Todavía faltan algunos días, pero el clima interno dentro de la CGT empieza a evidenciarse con las distintas posturas de los dos sectores: unos, alineados al kirchnerismo duro, de buena relación con los principales dirigentes del oficialismo; el otro, más cauteloso a la hora de intervenir en el ámbito político. Los próximos días serán clave.
