La Organización Internacional para las Migraciones (OIM), lanzó la campaña de información pública “No a la Trata de personas, No a la esclavitud moderna”. Un mapa del delito que coloca a la Argentina en el primer lugar.
La Campaña de información la OIM, Organización Internacional para las Migraciones, tiene por objetivo despertar la sensibilidad en la sociedad sobre este flagelo que crece abruptamente en la Argentina.
Se presentó de manera oficial el “Estudio Exploratorio sobre Trata de Personas con fines de explotación sexual en la Argentina, Uruguay y Chile”, que esta organización realizó.
En el mismo se pueden ver las formas de captación y el reclutamiento de las víctimas, los mecanismos utilizados y la ruta de las “tratas” en los países investigados.
El delito de trata de personas, considerado como una nueva forma de esclavitud moderna, es una de las tras actividades más lucrativas del crimen organizado, con una recaudación anual estimada en 32.000 millones de dólares. En el 2005 se calculaba que, a nivel mundial, 2,4 millones de víctimas de Trata estaban trabajando en condiciones de explotación. En 2006 la OIM desarrolló una investigación sobre la trata de personas que permite afirmar que este delito global ha cobrado mayor visibilidad en la República Argentina.
Según la OIM, las víctimas de la trata son migrantes que pueden provenir tanto del exterior como del interior del país. Se trata de personas que tratan de escapar de la pobreza y de la discriminación para mejorar sus vidas y enviar dinero a sus familias. Los tratantes las atraen con tentadoras ofertas de empleos bien remunerados, en el extranjero o en su país, lejos de su hogar y en general les proponen hacerse cargo de los preparativos y gastos del viaje. Para la mayoría de las víctimas, los verdaderos problemas comienzan al llegar al destino, cuando se percatan que el empleo que les ofrecieron no existe y se ven obligadas a trabajar en algo distinto a lo acordado y son sometidas a severas condiciones de explotación.
Se destaca del estudio que la visibilidad de la trata es mediana en Argentina, escasa en Chile e inexistente en Uruguay y, como contrapartida, rescata que “la adopción de medidas recientes en Argentina y Chile permite inferir la existencia de una voluntad política de actuar en contra de este flagelo social”.
Eugenio Ambrossi es Representante Regional de la OIM para los Países del Cono Sur de América Latina, en la presentación de la campaña sostuvo: “es esperamos que la información que pueda recabarse a partir de la existencia de una línea telefónica sirva de insumo para la elaboración de una política pública de combate contra este flagelo; de prevención y de asistencia y protección a las víctimas de esta forma terrible de violación a los derechos humanos fundamentales. Es necesario institucionalizar programas de acción; circuitos de atención de emergencia y circuitos de asistencia para la reinserción de las víctimas, entre otras necesidades urgentes”.
Se creó para esto una línea de atención telefónica nacional (0800-999-2345) que puso a disposición el INADI, que funcionará las 24 horas, atenderá las consultas y derivará cada caso a los organismos competentes.
LAS REDES
Existen tres o cuatro grandes redes que operan en todo el país y que tienen acuerdos entre ellas. Después hay un segundo nivel de subredes familiares, también conectadas con las grandes; todas están vinculadas con los tratantes internacionales. Según varios informes realizados Córdoba se está transformando en el gran mercado de compra y venta de personas para explotación sexual de la Argentina. Ingresan un promedio de quince paraguayas por semana, y además hay gente que llega de Bolivia u otros países y que después son derivadas. El triángulo de mayor circulación es el Norte de Buenos Aires, el Sur de Córdoba y el Sur de Santa Fe.
La OIM sostiene que se puede comprar una mujer pagando entre $150 y $500 pesos, este valor varía de acuerdo a la belleza. Muchas de las mujeres son traídas desde el Paraguay, pero el 80% de los traslados compulsivos se da dentro del país, desde las zonas más pobres hacia las grandes ciudades. La calle Corrientes de esta Capital Federal es una gran vidriera para esta oferta horrorosa, cantidad de volantes que se arrojan ofreciendo mujeres como productos.
“Sentirse una reina, comprar ese perfume importado que tanto te gusta, usar la mejor ropa. Vení ya al mejor lugar de Córdoba y hacé realidad tus sueños. Mayor de 21 años. (Número celular de Posadas, Misiones).” Este es uno de los avisos publicados en un diario misionero con los que grupos organizados atraen, en su mayoría, a mujeres para esclavizarlas en prostíbulos o para enviarlas con algún engaño a otros países.
Tal vez es esta una realidad que pasa desapercibida para muchos de nosotros, como tantas otras, el ver con más atención, ahora que existe una campaña de información en torno a este flagelo, nos convierte a todos en potenciales denunciantes de este tipo de acto deleznable. La denuncia es una herramienta que tenemos a mano, usémosla.
